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	<title>Blog de Alter Iuris &#187; La llamada Fórmula Mágica&#8230;</title>
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		<title>Dolarización en El Salvador (Retrospectiva)</title>
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		<pubDate>Wed, 10 Dec 2008 23:10:37 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Alteriuris</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Este artículo fue publicado en elsalvador.com, en los espacios públicos que dicho periódico había colocado en su sitio Web, luego de haber entrado en vigencia la Ley de Integración Monetaria; habiéndose conservado fielmente desde entonces. Escrito por Juan Carlos Aparicio &#8230; <a href="http://blog.alteriuris.net/dolarizacion-en-el-salvador-i-parte/">Continue reading <span class="meta-nav">&#8594;</span></a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://blog.alteriuris.net/wp-content/uploads/2009/01/blog1_japaricio1.jpg"><img class="size-medium wp-image-167 alignright" title="blog1_japaricio1" src="http://blog.alteriuris.net/wp-content/uploads/2009/01/blog1_japaricio1.jpg" alt="" width="84" height="110" /></a></p>
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<p style="padding-left: 30px; text-align: right;">
<p style="padding-left: 30px; text-align: right;"><em><span style="color: #808080;">Este artículo fue publicado en <strong>elsalvador.com</strong>, en los espacios públicos que dicho periódico había colocado en su sitio Web, luego de haber entrado en vigencia la Ley de Integración Monetaria; habiéndose conservado fielmente desde entonces.</span></em></p>
<p style="padding-left: 30px; text-align: right;"><span style="color: #808080;"><em>Escrito por Juan Carlos Aparicio<span style="text-decoration: underline;"><br />
</span></em></span></p>
<h3><span style="color: #808080;">La Constitución al servicio de la Ley&#8230;?</span></h3>
<p>Normalmente se cree que nuestro país tiene tres cosas oficiales, así como aparece en los almanaques: idioma, religión y moneda, en su orden, el castellano, el catolicismo y el colón. De estos tres únicamente el primero es tal según nuestra Constitución; en cuanto a la religión, la iglesia católica tiene personalidad jurídica reconocida en dicha Norma Primaria, pero se permite la libertad de cultos, no existiendo oficialidad al respecto.</p>
<p>La Constitución salvadoreña dejó una &#8220;reserva de ley&#8221; para la regulación del régimen monetario del país, esto significa que le corresponde a la Asamblea Legislativa dictar las normas pertinentes que desarrollen tal mandato constitucional, lo que ha sido delegado al Banco Central de Reserva según su Ley Orgánica (L.O.B.C.R.), quedando entonces el manejo de tales políticas a los intereses que propongan los legisladores de turno, como sucedió con la derogatoria en 1991 de la Ley del Régimen Monetario que establecía el patrón oro como respaldo de la moneda en reservas del Banco Central, a razón de 0.327405 gramos de oro por colón (Estados Unidos es casi el único país que aún mantiene oro como soporte de su moneda). Actualmente el respaldo de los colones se constituye por las reservas internacionales de divisas o dólares del Banco Central.</p>
<p>La citada &#8220;reserva de ley&#8221;, es precisamente la que ha permitido la propuesta gubernamental denominada Ley de Integración Monetaria (L.I.M.), resultando curioso que la primera consideración legal que motivó la reestructuración del Banco Central es la misma que motiva dicha propuesta, en cuanto al deber del Estado de orientar la política monetaria con el fin de promover el desarrollo ordenado de la economía nacional.</p>
<p>El colón, más que moneda oficial es moneda de curso legal, según lo regulado en la L.O.B.C.R., teniendo en cuenta que la Asamblea Legislativa puede resolver en admitir la circulación de moneda extranjera, lo cual de hecho y de derecho ya se efectuaba en el país, como en los casos de depósitos y créditos bancarios en dólares provenientes de recursos financieros obtenidos con tal divisa, el pago de valores emitidos por el mismo Banco Central y para el caso de los turistas, las transacciones usuales que estos realicen.</p>
<p>La potestad dada por la Constitución al Estado a través del Banco Central reside principalmente en la exclusividad de la emisión de especies monetarias (colones), que dejará de ejercerse en virtud de la L.I.M., puesto que la moneda a utilizarse estará sujeta a las disposiciones que dicte la Reserva Federal de los Estados Unidos de América, emisora del dólar, situación que en estricto sentido no se opone a lo regulado en nuestra Norma Fundamental, por cuanto no se está quitando dicho poder al Estado, ya que seguirán circulando colones en la economía y estos tendrán pleno valor de cambio, pudiendo aún fijarse precios en moneda salvadoreña, además, precisamente en función misma de la facultad constitucional otorgada al Estado para orientar la política económica, es que presenta tal propuesta legislativa.</p>
<p>En ese sentido, puede establecerse que la recién aprobada ley no es inconstitucional. Así fuera si se otorgara potestad legal a los Estados Unidos para emitir colones a su voluntad o que se legalizara la privatización de dicho servicio. De allí que la problemática surge entonces a partir del efecto económico, que es precisamente el que mantiene ocupada la mente de algunos salvadoreños. Este asunto se puede estudiar en esta página, aunque no bajo la técnica macroeconómica, sino mediante la perpectiva y alcance de interpretación legal, especialmente sobre lo dispuesto en el articulado de la Ley de Integración Monetaria.</p>
<p><span id="more-3"></span></p>
<h3><span style="color: #808080;">Sin dol@r no hay ganancia&#8230;</span></h3>
<p>Permitir la libre circulación de una moneda extranjera en las transacciones comerciales de un país es cosa distinta a dolarizar la economía. La propuesta salvadoreña no podría caber del todo en uno ni otro caso, puesto que la L.I.M. no sólo permite la libre contratación en dólares, yenes, libras esterlinas o euros, sino también &#8220;ancla&#8221; el tipo de cambio a 8.75 colones por dólar para cualquier tipo de transacción (art. 1 L.I.M.), sin que deba pagarse comisión o recargo alguno. Asimismo, obliga a los bancos del sistema a mantener sus cuentas, operaciones activas y pasivas e incluso su contabilidad en dólares y a canjear los colones que captan del público por dicha divisa, lo que supone que la motivación principal del proyecto sea que el dólar pase a tomar el papel preponderante en la economía nacional, frente al colón.</p>
<p>Por otra parte, el canje de colones por dólares quedará a cargo del Banco Central de Reserva (art. 5 L.I.M.), lo que permite apreciar una fuerte presión hacia las reservas internacionales que este posee, que se destinarán a este fin principal. Hace falta ver si son suficientes para convertir en el corto plazo la demanda interna de dicha moneda, especialmente si el gobierno decide pagar todas sus obligaciones (salarios, deuda interna, gastos corrientes, etc.) en dólares norteamericanos. Utilizar la reserva internacional de divisas para la conversión obligatoria de dólares, representa una apuesta enorme para el gobierno, que a modo de inversión planifica &#8220;comprar&#8221; dólares para sufragar su estrategia económica, sacrificando la moneda nacional en aras de la estabilidad, la cual se quedará sin mayor respaldo (este se habrá agotado o en el peor de los casos, se agotará conjuntamente con los colones del sistema), dejándola fluctuar junto al dólar pero despojada con el Estado de su compromiso impreso en todos los billetes nacionales: &#8221; el Banco Central de Reserva pagará en efectivo al portador&#8230;-el valor nominal que en ellos se indique-&#8221;.</p>
<p>Sacando por la borda las facultades del Banco Central sobre la emisión de moneda y manejo del régimen monetario, se elimina una de sus principales funciones y quizá mejor arma, que ha permitido un manejo saludable de la moneda y la contensión del índice inflacionario mediante el control del flujo de liquidez monetaria, como es el &#8220;encaje legal&#8221; (art. 49 L.O.B.C.R.), el cual representa un costo para la principal materia prima de los bancos -el dinero-, que ahora pasará a controlarse por la Superintendencia del Sistema Financiero, bajo la figura de &#8220;reserva de liquidez&#8221; (art. 44 L.I.M.), es decir, que los bancos deberán destinar un porcentaje de los recursos captados del público para constituir depósitos de dinero en dólares, a la vista, en el Banco Central o en títulos valores emitidos por este en la misma moneda. Este punto es relevante, por cuanto determinará en parte la tasa de interés bancaria, que de paso debería tender a la baja en la cartera de créditos, en virtud del menor riesgo que representa utilizar el dólar en obligaciones a largo plazo, en cuanto a su eventual devaluación, con relación al colón.</p>
<p>No pudiendo el Banco Central conceder préstamos al sistema finaciero para proveerlos de la liquidez de efectivo necesaria para cualquier eventualidad (especialmente cuando hay retiros masivos de dinero por rumores de quiebras bancarias), se plantea que el primero podrá realizar operaciones de reportos con los bancos, los cuales funcionan en términos simples como &#8220;créditos&#8221; a cortísimo plazo, sobre la base de títulos emitidos en dólares por el mismo Banco Central o por el Instituto de Garantía de Depósitos (art. 49-B L.I.M.) -que es el mismo que responderá en caso de quiebras-, y estos podrán ser negociados en la Bolsa de Valores según la ley de esta materia.</p>
<h3><span style="color: #808080;">La llamada Fórmula Mágica&#8230;</span></h3>
<p>Habiéndose despojado a la moneda nacional de su papel protagónico, según los términos y condiciones de la Ley de Integración Monetaria, se puede prever que el público preferirá la moneda extranjera, dolarizándose la economía en el corto plazo factualmente (seis meses según los analistas), por variadas razones, una de ellas es que bastará que se corra el rumor que los colones sin respaldo que se encuentren circulando perderán su valor intrínseco, es decir, que podrían devaluarse, lo que motivará a la población a preferir los pagos en dólares y evitarse problemas con los bancos al momento de convertir sus cuentas a esta moneda, segundo, también la banca los preferirá para la conversión de sus créditos, por cuanto es más conveniente para sus carteras el pactarlas con una moneda de bajo riesgo, lo cual ya está sucediendo (sólo bastó el anuncio del Presidente y los bancos ya están ofreciendo préstamos en dólares a intereses bajos), asimismo, la baja de intereses por créditos les atraerá nuevos clientes, tercero, el malinchismo cultural de nuestra población que lleva a pensar que todo lo extranjero es mejor, haciendo hincapié en este punto, debido a la cantidad de hermanos lejanos y parientes de los mismos que viven en este país, que sin duda escogerán esta moneda como su medio de pago, puesto que no tendrán la necesidad de convertirlos a colones por debajo de su valor de cambio, y porque se los mandan de la nación de origen y eso es lo que traen cuando nos visitan, esta experiencia la puede comprobar cualquiera que conozca el país y sobretodo &#8220;Intipuca City&#8221;, La Unión, la cual estaba dolarizada mucho antes que se estudiara esta ley.</p>
<p>La ventaja prometida, la reducción de las tasas de interés, podrá traer incentivos para sectores hace tiempo deprimidos, como la construcción y venta de viviendas, como de automóviles nuevos, y en general, para todo el mercado de bienes que necesitan del otorgamiento de préstamos para que puedan ser adquiridos, así también se prevé una posible rebaja en los precios de productos importados, mejorando el consumo interno, pero ello no alivia del todo la economía nacional, por cuanto el incremento de la producción depende de variados factores, no solo de la estabilidad monetaria, sino también de la equidad en el acceso al crédito, la infraestructura del país (al cual se suma el proyecto del Fondo Vial), la inversión en tecnología y educación, el aumento de la recaudación fiscal para soportar el déficit en que se encuentra el gobierno, sobre lo cual se ha presentado a la Asamblea Legislativa un proyecto de Código Tributario, que no contempla la creación de nuevos tributos, pero posiblemente una mejora en la administración de los impuestos. Dado que los dólares no crecerán en el jardín, el nuevo programa monetario es apenas una herramienta, corresponderá antes que todo, la voluntad de los salvadoreños de emprender mejores actividades productivas.</p>
<p>Estados Unidos de América se encuentra en etapa de desaceleración económica, que si bien no llega a síntomas de recesión, se quiere que ello no vulnere nuestra economía cuando sea dolarizada. Aquello que cuando a Estados Unidos le da gripe al nuestro le da pulmonía, no deja de tener validez, sobre todo si los sectores del país no saben superan el reto. Posiblemente los bancos se quejen que para el próximo ejercicio sus utilidades disminuirán notablemente con la millonaria desaparición de las comisiones bancarias por cambio de divisas, pero corresponderá a éstos soportarlas con manejos más eficientes de sus carteras y recuperar la mora de sus activos. Tenemos fama de ser guanacos y ello significa que cargamos con todo, no obstante habrá que ser cautelosos y estar a la expectativa, para que esta nueva carga no nos deje en el papel de burros.</p>
<p><span style="color: #808080;"><em><span style="text-decoration: underline;"><br />
</span></em></span></p>
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