¿Es el 1 de Junio el entierro de ARENA?


Escrito por Marvin Aguilar

En política uno de los sustentos que necesitamos como material de nuestras pasiones es el humor. Desde hace algunos días circula en SMS o e-mails un obituario que invita al entierro de ARENA el 1 de Junio. Si. El humor esta presente como una catarsis pública y más aún cuando de política hablamos. Los chistes en la ex Unión Soviética son memorables. Me contaban durante el tiempo que viví en Rusia uno sobre la desinformada pregunta de la madre de Brezhnev, después de que este le mostrara su apartamento en el centro de Moscú, su dacha en la podmoskovia y sus vehículos (que incluían un Cadillac). Su madre, una sencilla campesina, le dice entre impresionada e ingenua: hijo, ¿y no tienes miedo que vengan los comunistas y te quiten todo? Que Chávez tenía tanto interés en El Salvador que desea comprarse un departamento, pero que no sabe si el de La Unión o La Libertad. En el país los chistes hechos en alusión a la torpeza presidencial tienen sus máximos exponentes en el Coronel Arturo Molina y Armando Calderón Sol. Me parece que desde el humor enterrar a ARENA, no solo es válido, sino que una necesidad psicológica de parte de una parte del pueblo para saciar sus deseos sádicos y cristianos de castigo a un partido que ha estado en el poder por 20 años. Algo muy humano y desde luego comprensible.

Humor aparte. ¿Estamos ante el fin de ARENA? Sin ambages: No. Cuando se dice que la victoria de Funes es histórica, es ésta una expresión de dos vías. Si bien la izquierda nunca había llegado al gobierno, también es cierto que esto no fue así en muchas ocasiones porque los sectores de derecha lo impidieron de muchas maneras.  Por eso, el que la derecha haya sin problemas reconocido la victoria del FMLN y la derrota partidaria y vaya a entregar el Ejecutivo el 1 de Junio, es un acontecimiento que pasará por vez primera desde nuestra declaración de independencia, en 1821. Sí, lento es nuestro proceso político. Según la antropología política hemos superado un atraso cultural, comenzamos a vivir una cultura política, y para eso es necesario el contra peso de la derecha. Sino esto no funciona.

La idea de que partido de gobierno que pierde una elección desaparece en El Salvador, no es aplicable en esta oportunidad. En el país cambiará la clase gobernante, no la clase dominante; en un periodo presidencial la idea del socialismo del siglo XXI, de una democracia revolucionaria no es viable. Esto, como bien lo reconocen miembros del FMLN se podrá comenzar a partir del 2014. El FMLN comenzará –como vemos- debiéndole a esta militancia fanatizada aún, el entierro de ARENA. Dentro de la derecha la tradición había sido a no mantener la institucionalidad partidaria. No ha sido la nuestra una derecha ideológica, ha sido más bien una derecha de intereses. Lo vemos a lo largo de la historia: conservadores, Pro-patria, PRUD, PCN y finalmente ARENA. Por eso los que desde la ligereza realizan un análisis mortuorio del partido que representa la derecha salvadoreña no están leyendo bien las claves.

La clase dominante, la única que podría formar otro partido de derecha, ha decidido no formar otro partido, sino fortalecer más e institucionalizar a ARENA. ¿Por qué? Porque una nueva organización a estas alturas es muy costosa y llevaría una inversión además humana y territorial por hoy incalculable y por eso mismo arriesgada. Por otro lado, ARENA no se ha mantenido en el poder con fraudes electorales ¿lo duda el lector?. Lo pondré de esta manera, no hay ninguna diferencia entre las formas de Chávez y ARENA, para ganar referendos el primero, como las acciones de los segundos para seguir en el poder. Nadie cuestiona los triunfos de Chávez ¿o sí?.

Pero no se piense que para algunos de nosotros esto es algo de lo que nos sintamos orgullosos. Más bien, es lo que en la institucionalidad de ARENA deberá cambiar, es decir que los mejores lleguen a ocupar los puestos. Los partidos de derecha que después de un largo tiempo en el poder desaparecieron fueron porque estos nacieron desde el poder, y se mantuvieron con fraudes y represión. ARENA nace desde la oposición, con una estructura que tuvo que reformarse de lo radical a lo conservador para subsistir (1987). Ahora tendremos que reformarnos desde lo conservador a lo liberal. Hacernos un poco al centro. Que predominen las ideas y no el grito.

ARENA quiere recuperar el poder en el 2014. Esta decida su militancia a hacerlo. He participado en las consultas con los tres ex presidentes y el alcalde de San Salvador, en el oriente del país, he expuesto mis puntos de vista dado la enorme ventaja del FMLN en San Miguel y lo que deberíamos hacer tendiente a redimirnos con un pueblo que de ser derecha se ha transformado en ambidextro. Lo he notado, no hay desánimo, los areneros saben muy bien quiénes son los culpables de la derrota, pero entienden muy bien que no fue grande. En todas la elecciones nunca el FMLN quedó a la distancia de 2.6% de ARENA. He visto y me emociona el entusiasmo partidario por el relevo generacional que a muchos nos esta tocando ya asumir y que la base nos lo pide. Esos muertos que habéis matado, gozan de buena salud.

Con el triunfo de Funes, ha habido un parte aguas en la historia nacional, esto beneficia a todos, perder, tal como lo decía el ex presidente Flores, fue mejor. Muchas veces perder es ganar. Recordemos el chiste de la vaca, el pájaro y el gato que lo desentierra del estiércol de la vaca. Sí, una crisis económica como la que se tiene, en manos de ARENA, hubiese significado un estallido social liderado por las pandillas, luego una estructura burocrática sin aceite, rechinando de vieja es fácil cultivo –aún más-  para la corrupción y el narcotráfico. Una actitud clásica de una derecha anclada a sus ideas falsas, hubiera enfrentado esta situación con represión. Sí, fue lo mejor para el país perder. Ahora viene la reforma y el relevo. No el entierro.

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El Enojo de las Ciudades

Escrito por Marvin Aguilar

Durante las clases de antropología descubrí que: un ser humano, puede resultarle a otro, el ser más incomprensible del mundo. He regresado al país desde hace cinco meses, notando que los sectores urbanos y profesionales están hartos de ARENA, y que junto a los jóvenes desean de manera rápida un cambio. Este, lo representa Mauricio Funes. Él ha asegurado que puede generar 200,000 empleos en cinco años invirtiendo por parte del estado 4,000 millones de dólares en proyectos. Es posible. No si fuera porque el país produce 60,000 o 70,000 bachilleres al año; el reto se antoja un hito. Pero además Funes, ha comprometido su palabra para volver al salvadoreño un ciudadano con más poder adquisitivo. Léase garantizarle el consumismo.

En el párrafo anterior esta planteado el problema básico de El Salvador, y a la vez la salida idónea, con un cambio que se centre en trabajar para la clase media y no en las clases altas como hasta hoy ha sido la política de ARENA. Tan sencillo como ir a votar un día de verano por Mauricio Funes. Un anhelo de voto masivo por la izquierda que los campesinos, adultos mayores, y población religiosa no lograron echarle al traste, al sueño egoísta de los sectores que vivimos en la ciudad (que dieron el gane a Funes) de seguir consumiendo de forma irrazonable. Básico es para nosotros mantenernos un modo de vida que permita olvidar que somos mestizos con déficit de atención, que por eso poseemos una autoestima baja, y que la propensión marginal al consumo ha sido la salida emocional y/o psicológica a nuestro decadente hedonismo urbano. Legitimo.

Funes, es el peor candidato para el cambio que la militancia histórica del PCS  o las FPL ha pensado para el país. Sino leamos lo que nos dice Víctor Flores García en su artículo Los Privilegios de la Ceguera, publicado el lunes 9 de marzo de 2009, en el faro.net: “Mauricio me había contado cómo Handal lo vetó en la elección pasada, aún cuando ya se sabía que él tenía mejores oportunidades que el septuagenario dirigente, quien proclamaba muy orondo que prefería perder a la entronización del “neoliberalismo” en sus filas. La misma historia padeció Héctor Silva ante Facundo Guardado”.

Funes no es la garantía para comenzar una revolución democrática. En el mismo artículo Flores García nos lo confirma: “La inercia del pasado es tan grande que un líder del FMLN me dijo sin mover un músculo: el cambio real llegará hasta el 2014”. Con el triunfo de Funes, triunfa el sistema que ha sido diseñado y sostenido por la derecha. Por eso el doble discurso entre el candidato y el FMLN, y finalmente por eso el silencio de la dirigencia al final de la campaña cuando se nos descubre la alianza entre Funes, sectores oligárquicos y de la masonería del país. Pasando por la trastocada ideológica que la candidatura Funes le ha impuesto al FMLN histórico, por que ahora tenemos que hablar del FMLN moderno, abierto nos dicen. De esta manera se incorpora a expulsados del FMLN a la candidatura de Funes o se mezcla a Duarte, el legitimador de la dictadura con nuevo rostro que impulsó USA con la candidatura del FMLN. Y si al final  no entendemos esta alianza entre mencheviques y bolcheviques, pues es simplemente que no alcanzamos a dimensionar que lo que Funes busca es un cambio sin traumas. Es la tarea para un hombre que será el presidente de una nueva era: la de después de la posguerra. Y el silencio de la dirigencia es revelador cuando Funes se declara el modernizador de la izquierda, esa misma que en la noche del triunfo lo llamó el “comandante Funes”.

Hasta ahora la formas y maneras de la izquierda habían sido respetadas por los sucesivos candidatos del FMLN, Zamora, Guardado, Handal, tanto en las creencias como en la práctica. La propaganda electoral había hasta hoy, evitado igualarse a la derecha, no era real pretender competir en el campo de la propaganda de la misma forma que lo hace ARENA. La posición de aparato electoral predominó sobre la de base popular, así esto fue resuelto sin ninguna explicación ideológica. Con esto la actual candidatura violentó no una línea partidaria, sino una posición ideológica. Ya que al presidente electo no le interesan los debates ideológicos sino el fortalecimiento de la democracia. Válido.

Por eso Funes despierta los entusiasmos de la clase media, porque nuestra clase media no esta dispuesta a buscar nuevos hedonismos. Jamás. Renunciar al coche, al celular, al cable, al internet, a los cosméticos para ser eternamente joven y bello, al gimnasio, a la ropa de marca, a la visa yanqui, a aspirar, desear, al prestigio, incluso una vez muerto a la esquela en el obituario, al entierro estilo americano. No jamás. Después de todo es la civilización, la época de la tecnología y pensar en huertos caseros es ser indio, para eso esta el supermercado, que cada semana se pone caro y que ARENA hasta hoy no hace absolutamente nada para evitarlo. Ya Mauricio Funes anunció que no habrá controles de precios para no amenazar a los productores. ¿Los precios seguirán entonces aumentando? ¿Frente al clamor de venganza? Continue reading

70,000

Escrito por Juan Carlos Aparicio

Lujosas camionetas ondeando banderas del FMLN, editorialistas conservadores haciendo guiños al presidente electo, noticieros de televisión cubriendo la “Funesmanía”, incluso en Washington, el portavoz adjunto del Departamento de Estado, Robert Wood, manifestando que  “esto es algo que quisiéramos ver en todo el continente… estamos deseando trabajar con el nuevo gobierno de El Salvador”, no dejan espacio para seguir esquivando lo obvio: El Salvador ha cambiado porque el mundo está cambiando.

La raíz del cambio reside en la voluntad de vencer la inercia y de correr riesgos. Aquí se le llamó vencer al miedo.

El miedo reside en toda ignorancia, hacia el futuro, hacia lo desconocido, a lo que nos aleja de nuestros elaborados hedonismos y en general de nuestra zona de conformismo inerte que produce inamovilidad.

Todo cambia por naturaleza y todo cambio es natural, incluso necesario.

El Salvador es un colectivo que avanza históricamente por la única ruta de escape que le permitió precisamente el mismo inmovilismo de la derecha.

Veamos: Decía el Maestro de la Guerra que si el terreno tiene salidas es accesible, permite la distensión y evita el desgaste. Si se cierran las salidas, la lucha es a muerte. En términos de ideologías lo primero se traduce como pluralismo, respeto y tolerancia. Lo segundo se produce a consecuencia del monopolio ideológico expresado en lo mediático, la descalificación anticipada del contrario y el patrimonialismo sistemático.

Dicho en otras palabras, Arena fue víctima de sí misma y fue vencida en su cancha y con sus propias reglas.

Su recuperación necesaria deberá pasar entonces por el mismo proceso que le ha abatido: la necesidad del cambio. En este sentido, los salvadoreños los han dejado atrás.

Pero más allá de derechas e izquierdas o de etiquetas políticas, es evidente que la población exige resultados y ya no le importa la marca, siempre que la respuesta se cumpla.

En relación a la elección presidencial del 2004, el FMLN ha crecido en alrededor de medio millón de votos. No obstante, en el contexto de los recientes resultados preliminares de ambos partidos contendientes, aquí la contundencia se pierde, fueron casi setenta mil votos de diferencia, para marcar el dos punto cinco por ciento de distancia, prácticamente el margen de error que suelen señalar las encuestas. No en balde en las mismas el resultado se preveía apretado.

La verdadera dimensión de esto es que, si vemos al cuerpo del electorado salvadoreño como un organismo vivo y complejo, significa que en términos generales políticamente representa apenas un paso o si se quiere, un medio paso hacia adelante, creo que hasta tímido, pero seguro hacia el futuro.

Arena fue víctima de sí misma y fue vencida en su cancha y con sus propias reglas.

Dicho de forma anecdótica. Ningún padre maduro le diría a su pequeño que da su primer paso “hijo mío camina, que el mundo te espera lleno de placer y abundancia”. Por el contrario, prudentemente le dirá “muy bien hijo, la vida te presentará muchas dificultades, pero este es el modo de resolverlas, siempre un paso a la vez”.

Paso a paso. Como todo en la vida. Así se construyen los caminos, se vuelven necesarios los puentes, llegan los entendimientos.

El presidente electo ha hecho patente que ha entendido este mensaje. Nada de saltos al vacío, correrías vertiginosas o la promesa de grandes pasos. Solo moderación, prudencia y tacto. Sin duda, estos serán los años de prueba de la madurez política de nuestros partidos y de su capacidad de evolucionar, esto es, de adaptarse a las nuevas circunstancias y de paso, permitirle al país la gobernabilidad que necesita.  Esta es la verdadera esperanza. Y para comenzarla, ya se dio el primer paso.

Muy bien por El Salvador.

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N.:B.: Al final, solo me queda una duda. Este es el problema de los pasos en corto. Y es que siempre existe el riesgo de resbalarse.

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“Palabras Mayores”

Escrito por Juan Carlos Aparicio

Cuando se publicó este título de la novela de Luis Spota a mediados de los setenta, se abrió al público la oportunidad de conocer de cerca a la clase política mexicana durante el gobierno del PRI, partido político que se perpetuó en el poder durante décadas y de cuyos elementos, se dice surgieron asesores que habrían sido recurrentemente consultados por un partido político tradicional en este país.

El libro pues, trata de la manipulación que el presidente en turno ejercía sobre sus subalternos para elegir entre ellos al candidato del partido oficial que se convertiría en su sucesor, como una forma de perpetuarse en el poder. Su protagonista se llama Víctor Ávila.

No estoy queriendo establecer coincidencias. Solo traer a cuenta a la actual coyuntura electoral una elocuente frase que se dice en el libro: “las palabras del presidente, son palabras mayores”. Es decir: lo que un presidente diga tendrá de un modo u otro, un tremendo impacto en el destino de su país.

Puede afirmarse que en cada época de la historia se ha descrito que de todas las formas de gobierno, la que mejor ha traído beneficios a la población proviene, no de la indómita resolución de una irrefrenable masa que por principio de cuentas, no sabe lo que quiere por el simple hecho que le resulta literalmente imposible poner a todos sus integrantes de acuerdo cuando cada quien jala por su lado, sino de la aparición forzosa o espontánea de verdaderos líderes que llevan tanto a sí mismos como a esas muchedumbres, desde sus rudimentos conductuales hasta la cumbre de las civilizaciones.

Las palabras mayores entonces, deben provenir de ese líder. Y si ese líder no las tiene, pues deja de serlo y se vuelve precisamente en el representativo de la masa llevado a la cumbre por el pujante ascendente del desbordamiento social.

Tampoco estoy marcando tendencias. La actual campaña política de dichos y contradichos, de “factoides” y de énfasis en lo negativo más que en lo positivo, han dejado a la ciudadanía con el ingente sabor que ninguno de los actuales candidatos sirve, porque ambos se nos presentan por la oposición como falsos, llevándose de paso la confianza en el sistema y las instituciones.

“Las palabras del presidente, son palabras mayores” (Luis Spota)

Hay que decirlo: independientemente del candidato electo, cambia el gobierno pero no el sistema. Solo cambia quien aplica las leyes vigentes y estas tampoco han cambiado. Es decir, el sistema no puede cambiarse si no es con una reforma constitucional o en el más desastroso de los escenarios, como vivió el país durante los regímenes militares, mediante un golpe de estado.

El próximo presidente prestará juramento a la Constitución y debe sujetarse a ella para mantener el Estado de Derecho y conservar el reconocimiento internacional como un gobierno válido y legítimo.

La Constitución claramente lo dice, el Gobierno es republicano, democrático y representativo. El sistema político es pluralista y se expresa por medio de los partidos políticos. El poder público emana del pueblo. Los órganos del Gobierno lo ejercerán dentro de la Constitución y las Leyes. Y punto.

Ni Mauricio Funes ni Rodrigo Ávila pueden cambiar eso. Es más, deben obedecerlo.

Qué significa todo esto? Que no se puede, por ejemplo, instaurar un sistema comunista en este país porque esto es y será una República Democrática, donde hay división de poderes y que el poder es del pueblo y es este quien elige a sus gobernantes y a fin de cuentas, es el que vive como quiere y dicta su destino como decida y no como se le haga creer mediáticamente. Además, el orden económico también está determinado por la Constitución y en diversas leyes que siendo vigentes, deberán acatarse por los funcionarios electos. Estas leyes las ha venido formulando el partido en el gobierno por lo que no podrá hacerse nada distinto si no es con una reforma legal profunda, lo que es improbable que suceda, puesto que de hecho, la futura Asamblea estará conformada de forma parecida a la saliente.

Es decir, el sistema prevalecerá independientemente de los resultados en los próximos comicios.

Esto no es ingenuidad.

El país necesita el reconocimiento de la comunidad internacional, puesto que no tenemos petróleo ni yacimientos mineros explotables, ni agricultura o industria avanzadas o un mercado interno enorme. Hay que ser realistas. Para conservar dicho reconocimiento es necesario controlarse y moverse dentro de determinadas reglas y según se aprecia, ambos candidatos han dado muestras de querer seguirlas. En ambos planes de gobierno se evidencia. Ambos candidatos son la proyección del colectivo social e internacional.

Entonces ¿de dónde provienen las ansiedades? no de la esencia del sistema, que como se dijo, se mantiene idéntica, sino de la forma en que se ejercerá el poder.

Esa forma se encuentra vinculada a los estilos de liderazgo.

Es importante tener claro quién posee liderazgo en esta coyuntura electoral o dicho en otras palabras, quién deberá ser el nuevo presidente de El Salvador.

Pero ¿cómo reconocer a un líder? Si lo hay, se reconoce simplemente. Su característica es que la gente lo sigue y cree en él. Los equipos de trabajo son tarea del nuevo gobernante quien deberá elegir a las personas apropiadas que le acompañen.

Cada presidente ha tenido su estilo. El ex presidente Flores, como fue sabido, influyó de forma considerable la vida pública del país. Distante y ególatra, promovió radicalmente la reforma fiscal y monetaria y los planes de despidos masivos en el sector público, se enfrentó con los sindicalistas de todo tipo, especialmente del sector salud y dejó al país con una deuda externa de la cual no se recupera. En una entrevista televisiva, Fabio Castillo lo calificó en ruta de ser el peor presidente del país, al mismo tiempo que elogiaba al ex presidente Calderón como el mejor.

El ex presidente Flores también confrontó con algunos medios de comunicación, o mejor dicho, con comunicadores, específicamente con Mauricio Funes, presión que culminó con el retiro del ex periodista del canal televisivo donde transmitía, el mismo que ahora es candidato con probabilidades de resultar electo presidente, haciendo que las actuales ansiedades de la derecha política sean pues autogeneradas.

La reciente encuesta de LPG Datos refleja una tendencia importante. Alude a los sectores de la población donde se encuentra el grueso de votantes por partido en la contienda. Según la encuesta, las personas de ingresos medios, los católicos y las personas más educadas, así como las que habitan en el oriente del país, están dando su voto mayoritario a la izquierda, lo cual de por sí da mucho material para análisis según las teorías de Max Weber, pero no es ahora el caso.

Qué hay de diferente en oriente? pues industria, puertos funcionales, empleo y promoción turística en oriente no lo hay, por no decir esfuerzos hacia la cultura y las artes. Aquí hay migración de los connacionales e inmigración de centroamericanos y una enorme clase media formada abundantemente por profesionales, comerciantes y ganaderos, que ven el ascenso social dificultado por la falta de oportunidades, las cuales en los actuales programas gubernamentales, encuentran su destino en los habitantes de las zonas rurales y las personas de menos ingresos, que son precisamente donde se ubica el apoyo de la derecha.

Ante los liderazgos es necesario desmitificar el rol de los partidos y de los vicepresidentes.

Los partidos. Un funcionario público una vez electo, tiene todo el derecho a conservar su cargo durante el plazo que dure su mandato, además de poder tomar las decisiones que considere convenientes, precisamente porque el poder se lo han dado los votantes, aparte que de eso se trata todo esto de las elecciones, de elegir a quien nos gobierne a todos. Los partidos políticos solo impulsan a un candidato pero no gobiernan, o cuando menos, no deben hacerlo como se ha acostumbrado en el país. Para más, un presidente puede incluso prescindir del partido o de los grupos de presión que lo hayan llevado al poder. Ese fue el caso del Dr. Pío Romero Bosque, presidente de la República a principios de los treinta, a quien se le atribuye la famosa frase “No cabemos todos en la misma silla (presidencial)”.

Los vicepresidentes. Basta mencionar los últimos como fueron conocidos: Castillo Claramount, Chico Merino, Borgo Bustamante, Quintanilla Schdmith, Vilma de Escobar. Sus historias son conocidas. Nunca pudieron ejercer un poder real.

A pocos días que termine la propaganda electoral, la población deberá elegir a su gobernante.

Y por el bien del país, que gane el mejor.

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