Por Marvin Aguilar
¿Cine para qué? Esa fue la pregunta que muchos me hicieron dos años atrás en San Miguel, mi ciudad natal y a donde había llegado a trabajar a mi regreso de Rusia como docente en la rama de las comunicaciones y en medios locales.
La Universidad Andrés Bello es la única que tiene la carrera de Ciencias de la Comunicación en la zona oriental de El Salvador, y gracias a la migración hacia los Estados Unidos de una buena cantidad de su población la tecnología audio visual se ha entrometido con un feliz resultado en las vidas de las familias de los cantones y caseríos de esa región de este pequeño país centroamericano.
La juventud de estos departamentos: Usulután, La Unión, Morazán son las que han comprendido que el paso de lo empírico – forma tradicional de hacer comunicación por aquí – hacia la profesionalización es ahora.
Mi respuesta del por qué hacer cine en San Miguel, una ciudad donde reina la polvazón, cuyo clima la acentúa aun más y que la norma es la parsimonia cultural que con entusiasmo vive la población consumista hasta el insulto, este ambiente comprende la educación sólo un formalismo para la movilización social ascendente y no como una actitud frente a la vida, ante materialidad se volvía no una necesidad sino una obligación moral hacerlo desde la docencia.
Comenzar, dentro de esa idea del nuevo cine latinoamericano: sin depender de la tecnología sino de las buenas historias; experimentar aquel concepto, que me gusta de cine de provincia, ya que allí entiendo es donde se fragua la verdadera conciencia nacional, y que es desde ese origen que debe nacer la identificación que como salvadoreños estamos – se supone- interesados en re construir.
El cine documental como arte, es dentro de los géneros cinematográficos el que desarrolla la nueva biblioteca, memoria de los pueblos, gentes, historia. Ha venido a sustituir –no desaparecer- los libros como fuente de información inmediata. Los libros fueron en mi infancia el modo en que me enteraba de cómo era el San Miguel antiguo, la monografía histórica de Mario Flores, ganador del concurso de los 400 años de fundación de la ciudad; Joaquín Cárdenas el historiador oficial del pueblo, luego los escritos de su paso por el oriente nacional de monseñor Cortez y Larraz; algunos datos de los archivos de Guatemala y Sevilla, España que me dieron una comprensión sobre el carácter del ser orienteño en El Salvador.
He deseado desde mis estudios universitarios como aspiración personal, sin ánimos de predestinación y posteridad hacerles llegar a mis paisanos la nueva historia, el presente, por medio de una de las formas de la cultura de masas, el cine documental: la localización, tan universal como carta de intercambio frente a la globalización, con la esperanza de que más adelante las nuevas generaciones migueleñas nos mejoren, superen. Es la intención de realizar este proyecto igual someternos al festival nacional de selección de cine y que es a su vez la forma de llegar al festival centroamericano de cine, el Ícaro.
Así hemos llegado en 2009 a Guatemala con dos trabajos: No te Agüeves, que aborda el tema de la mendicidad urbana miguelense de los portadores de VIH; Flor de Piedra “Lily”, un rodaje que refleja la forma de vida de las trabajadoras sexuales del lugar llamado Barrio Chino, y que está dedicado al trabajo de una organización que lucha por el reconocimiento de los derechos civiles de este sector de la población y, que por 20 años en un acto contra ciudadano le había sido negada su personería jurídica.
Para el 2010, fue seleccionado el corto Pan y Revolver, que narraba la muerte del líder guerrillero Rafael Arce Zablah, muerto en 1975 enterrado en el patio de una casa y exhumado hasta 1992, un tema que reunió a la cúpula del Ejército Revolucionario del Pueblo una de las cinco organizaciones que formaron el FMLN histórico. Una de las más herméticas dirigencias guerrilleras.
Para este año 2011 hemos comenzado con La Pantera, emisora de formato juvenil el programa: cine radio donde, desde el Facebook de la radio exhibimos nuestros trabajos de los dos años pasados a sus 13,000 seguidores.
De igual regresamos con tres cortos documentales producidos por 15 alumnos, y en donde intervienen alrededor de 30 personas. Los temas siempre de igual abordan realidades del oriente de El Salvador y son nuestra propuesta para la edición del Ícaro nacional que se llevará a cabo en septiembre próximo en cual esperamos, estemos presentes.
Los Chaparrastiques: corto documental de 25 minutos, hablado en Lenca-Poton subtitulado en español. Narra la cosmovisión de un pueblo indígena los lencas, cuya lengua está oficialmente muerta, una población que basa su identidad en la herencia de sus ancestros, el barro negro, cosmovisión mágica-respeto de la naturaleza.
Con este trabajo sobre una de las dos etnias pre colombinas del oriente de El Salvador nos sumamos a las celebraciones bicentenarias del “primer grito de independencia” no hablando de lo que somos después de este tiempo como nación, la cual muchas veces da más vergüenza que orgullo, sino lo que hemos sido desde siempre: una población oculta por el miedo a la discriminación.
Dos Alas: titulo inspirado en el poema Ascensión de Alfredo Espino poeta nacional salvadoreño quien a sus 29 años después de una vida alcohólica, decide envenenarse y ahorcarse con su cinturón. El suicidio es el tema de este corto documental. Aquí no lo presentamos como un pecado o un estigma social, sino como una enfermedad que puede ser curada.
Artículo 90: la migración nicaragüense hacia El Salvador es histórica, hacia el oriente salvadoreño es ancestral, los Lencas locales llegaron según la tradición oral de los indígenas desde León, Nicaragua. De allá llego Rubén Darío a encontrar a su mentor, el migueleño Francisco Gavidia. Aun continúan llegando.
El artículo 90 de la Constitución salvadoreña establece que son salvadoreños por nacimiento los nacidos en territorio nacional, los hijos de padre o madre salvadoreño, pero además lo son los nacionales de los Estados que conformaron la Federación Centroamericana, siendo así que los guatemaltecos, hondureños, algunos difieren que costarricenses, y desde luego nicaragüenses son salvadoreños por nacimiento, dato desconocido por la mayoría de con nacionales.
Es un corto que desea dejar zanjado que la xenofobia es una enfermedad mental, de igual que algunos políticos desde un mal sano nacionalismo o patrioterismo utilizan para lograr simpatías partidarias, venderse como guardianes de la soberanía nacional porque persiguen delincuentes.
El salvadoreño es migrante, lo es en Guatemala, México, EE. UU. así como en Europa, Oceanía. Es de doble moral no comprender la migración hacia nuestro país. Es ilegal además no darle cumplimiento al artículo 90 de la Constitución Política.
PRESENTACIONES:
JUEVES 23 DE JUNIO
TEATRO NACIONAL DE SAN MIGUEL.
10:00 AM
SÁBADO 2 DE JULIO
CASA MUSEO SALARRUE, PLANES DE RENDEROS, SAN SALVADOR.
3:00 PM
ENTRADA LIBRE EN AMBAS EXHIBICIONES.




