Sin poder equivocarse

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Por Juan Carlos Aparicio

tenemos un gobierno que ha surgido desde una plataforma que representa una nueva conciencia ciudadana que está transitando dentro de un sistema que fue elaborado para un propósito y tiempo agotados, pero que aún está vigente

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No existen verdades absolutas. Nada es eterno. Nada es perfecto. Esto es cierto hablando de la humanidad. También es válido cuando los dioses tienen pies de barro y se nos muestran como ídolos o cuando el hombre inventa a Dios como algo separado de sí mismo.

No poder equivocarse no debería ser entonces una afirmación absoluta. Sin embargo, hace 100 días la escuché dicha con contundencia.

No hace falta tanto tiempo para decir lo que siempre se ha sabido. No es necesario contar el viaje, sino lo que ha cambiado y está marcando tendencia. El Presidente Funes se lanzó desde el inicio de su mandato con un própósito muy ambicioso: aprovechar las oportunidades surgidas en un entorno de crisis para combatir los principales males que atañen desde hace varios quinquenios a la población en materia de salud, calidad de vida y seguridad ciudadana.

Y lo hizo sabiendo quizá que arrancaba con los pies atados.

Todo proyecto político evoluciona con el tiempo. Los sistemas cambian hasta que todas las estructuras están listas para ello. No estamos por lo tanto, ante el inicio de un sistema de izquierda. Estamos más bien presenciando lo que será un lento final de lo que ha sido un sistema de derecha que ha durado décadas. Digámoslo así: tenemos un gobierno que ha surgido desde una plataforma que representa una nueva conciencia ciudadana que está transitando dentro de un sistema que fue elaborado para un propósito y tiempo agotados, pero que aún está vigente.

Hemos insistido: Las leyes son las mismas y el gobierno debe cumplirlas. Es que El Salvador aún no ha cambiado. De allí que para muchos el olor de ARENA todavía se respire en todas partes. La Asamblea Legislativa está dominada mayoritariamente por el bloque de partidos de derecha. Para más, intentar cambiar las leyes suena ahora igual que a golpe de estado.

Los elementos anotados son precisos para opinar objetivamente sobre la gestión que inicia el actual gobierno.

A este no le queda más que lograr reformas administrativas, dada las circunstancias. Remover de sus cargos a mandos medios en las instituciones de gobierno es una demanda legítima en toda transición democrática. No se pueden esperar resultados distintos si quienes conducen el barco son los mismos que lo han instrumentalizado a su antojo. Probablemente surgirán otros círculos de influencia, pero de eso se trata el juego democrático, que se vayan relevando las oportunidades e influyan otros en la vida nacional.

Más que nada, interesa quiénes propiciaron el cambio y lo está financiando. El nuevo gobierno viene de una mezcla elaborada entre partidos de izquierda (FMLN-CD) y sectores de la población que fueron aglutinados en su mayor parte en los llamados “Amigos de Mauricio”. Aquí hubieron empresarios, políticos y militares retirados. La meritocracia anunciada para el sector público tiene aquí su prueba concreta: La exigencia de cuotas de poder como factura política.

Es extraño que a pesar de encontrarnos en una crisis económica mundial, que se refleja en el país bajo la forma de caída en el flujo de remesas y de las exportaciones y de la actividad económica, que implican naturalmente menos ingresos para el Estado, especialmente que, necesitándose fondos para financiar los proyectos de inversión y la generación de empleos prometidos en campaña, la vía de los préstamos internacionales esté entrampada por la bancada de derecha en la Asamblea Legislativa y a pesar de ello no se escuche ninguna voz de alerta o preocupación por parte de las nuevas autoridades: O es que se tiene la confianza en que la recuperación económica anunciada por los Estados Unidos alcance a El Salvador o es que ya se tiene quién pague la fiesta y en tal caso, como sabemos, pida las canciones ¿alguna idea?

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Solo para comentar. En Honduras se dice que el Presidente Zelaya confiaba para su reelección en los petrodólares del Presidente Chávez. Ahora Micheletti a pesar de que buena parte de la comunidad internacional lo esté presionando para su retiro, parece tranquilo en el puesto. Tan tranquilo como Uribe buscando su reelección en Colombia. Pero ¿qué tienen de común ambos países? si lo supiéramos, también nos postularíamos para Presidente. Don Mauricio tiene tan cerca a Honduras y ha estado tan al margen, que sin duda conoce la respuesta.

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  • Elizabeth Coreas

    El presidente Funes aún tiene mucho camino que recorrer en su mandato y las promesas que hizo en su discurso de toma de posesión quizás le roben un poco el sueño, después de todo es una labor titánica el pretender estar bien con los países o partidos políticos colorados sin causar el descontento de los paises o partidos políticos verdes.