Poe en San Petersburgo

san-petersburgo-rusia (el jinete de bronce)

Edgar Allan Poe nació hace 200 años. Si viviera ya estuviera muerto, pero de igual sigue vivo. Tiene 200 años. Es este uno de los escritores estadounidenses que más admiro, y que en ellos no provoca la pasión, que provoca en Europa. Poe es igual que un 1 de mayo en USA.


al genio…

Poe en San Petersburgo

Marvin Aguilar (Suénala:RapReal:RDBM)

Era la época de entre estaciones de invierno a primavera,  pero en San Petersburgo venia causando asombro la aparición de cadáveres sobre el río Neba los últimos doce meses, los cuerpos llegaban halados por un pequeño buque construido artesanalmente y guiado por un motorcito igualmente construido de forma manual… los cuerpos adheridos a flotadores habían estado con estupor siendo descubiertos. Las veces que sucedieron los hallazgos de los crímenes: entre las 00:30 y 06:00 a.m. Nada extraño en una ciudad que hace un siglo vio caminar por sus calles a una nariz bien vestida que se resistía a estar en la cara de un funcionario menor del zarismo. Nada mas raro se creía podía suceder en la ciudad. El primer cuerpo apareció en el puente Kantemirovskiy a las 2:45; el segundo en el puente Grenaderskiy a las 4:20; luego el tercero en el puente Sampsoniyeivskiy; así el siguiente en el Tuchkov; otro al siguiente mes en el Birzhevoy; sucesivamente aparecerían en el Leytenanta Shmidta; Dvortsovy; Troitskiy; Liteyny; Bolsheokhtinskiy; Alexandra Nevskogo y finalmente este mes en el puente Volodarskiy a las 2:00 a.m. Al principio la policía lo tomo como una broma de algún enfermo mental, pero las molestas apariciones en los noticieros locales de televisión, luego de radio y finalmente un reportaje a fondo del San Petersburgo Times, los obligo a ya no creer que era una broma, sino mas bien un asesino en serie o un loco peligroso de modo que finalmente decidieron prevenir a la población.

Todas la victimas vivían relativamente cerca, las primeras cuatro en la calle Nekrasova, las otras cuatro en la calle Kuznechny y las ultimas cuatro en la Malaya Morskaya, estaba claro que el asesino tenia un orden y con esto un objetivo claro. Todas las victimas eran alcohólicos, incluso su muerte fue producida por una ingestión desproporcionada de alcohol, bebieron hasta reventarse el hígado y morir vomitando sangre o ahogados en el río. Todos además antes de morir vendieron su apartamento a precios mucho menos de lo que costaban en el mercado de  valores inmobiliarios de la ciudad. Conocer a los compradores de los apartamentos era prácticamente imposible ya que estos habían sido adquiridos por diferentes personas que al parecer no existían o no era posible ubicarlos en la ciudad. Estos a la vez los rentaron inmediatamente y pagaban el alquiler a una cuenta de banco localizado en un protectorado ingles: Las Islas Caimán. La tarea de averiguar quien estaba en un lapso de un año asesinando alcohólicos estaba demasiado enredada para la policía de San Petersburgo y que luego aparte de los periodistas a nadie más interesaba. La policía concluyo que todo se debía a una terrible coincidencia de suicidios debido al mal tiempo en los mercados inmobiliarios de Estados Unidos; pero no se atrevieron a cerrar el caso, para no verse en el futuro acusados de desidia.

El asesino era Poe. Poseía -este-  una gran cultura, y, cuando sus recursos se lo permitían, agrandaba su ya enorme biblioteca cuyo común era la discontinuidad temática de los libros allí presentes, su deseo inmoderado de leer, estudiar y penetrar en todos los conocimientos humanos lo condujo a una crisis existencial, que se transformo en una angustia profunda y continuada, sumada a una sensación de hastío vivencial que le mantenía sumido en una importante desazón. El sujeto estaba consciente de su superioridad intelectual, que no conseguía experimentar placer alguno en la socialización, no entendía por que no encontraba interlocutores bastante capacitados. Cuando había de relacionarse públicamente sufría. El halago lo fastidiaba. Nunca pudo conquistar a las mujeres debido a que no tenía un “don” de su propiedad. Siempre sus relaciones con implicación afectiva con el sexo opuesto fueron  dificultosas y desgraciadas. Un ruso ex marino, que finalmente cansado de no poder comprarse una vivienda que le demandaba cincuenta o sesenta años para pagársela en un país cuyo promedio de vida es cincuenta y siete, pensó sumergir en el río a quien ama al agua etílica y dedicarse a vivir de las rentas que cobraría de los apartamentos que compro a pecios baratos a alcohólicos que ubicaba en diferentes zonas de la ciudad. Vengarse. A estos los seguía, los estudiaba se hacia amigo de ellos, ganaba su confianza y llegaba a la casa de ellos y los emborrachaba hasta efectivamente matarlos,  no sin antes haberles hecho firmar el contrato de compra-venta del apartamento a nombre de alguien ficticio que habría abierto una cuenta en un banco extranjero. Luego en barquitos de madera y con flotadores fabricados por él mismo lanzaba sus cuerpos al río Neba.

Poe estaba decepcionado de la policía rusa. Y feliz con su país, hacia un año vivía muy bien de las rentas que mejoraban cada mes… y compraba aún libros, pero eso también le aburrió. Durante este cambio de estación del invierno hacia la primavera, Poe se descubrió una enfermedad que al parecer antes no sentía, se llamaba: agudización primaveral; Poe sintió unos grandes deseos de suicidarse y una mañana antes de las seis se lanzo desde lo alto de un puente de los tantos que hay en San Petersburgo (no nos interesa aquí cual) y murió no se sabe si al caer sobre las piedras y luego perder el conocimiento y ahogarse en las aguas primaverales y ahora navegables del Neba o de algún veneno antes de lanzarse. Nunca se supo las causas que provocaron esta muerte, se asumió que era otro asesinato del asesino en serie que rondaba San Petersburgo. Es decir otro suicidio. Lo extraño para la policía fue que dejaron -después de la muerte de Poe-  de aparecer cadáveres flotando en el río. Pero se concluyo que esto fue así por que la Gobernadora de la ciudad emitió una orden prohibiendo arrojar cadáveres en el río ya que afectaba al turismo. Al parecer la orden se cumplió a cabalidad. Después de todo no es extraño que habemos algunos que decidimos ser asesinos en serie de nosotros mismos.

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