Mateusz (I)

Escrito por Marvin Aguilar

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Nacía en Rostok al mismo tiempo que los habitantes de Berlín comunista, por unas prosaicas, no dimensionadas declaraciones del entonces presidente de la DDR, estaban congregados en los alrededores de Alex-Platz para determinantemente cruzar hacia Berlín oeste. Era 9 de Noviembre. Dieciocho años han transcurrido desde entonces y Mateusz esta alejado de esa historia, pero no de sus efectos. Joven, cabello  castaño claro, ojos verde-amarillos, blanco. Por momentos más pálido, a causa del invierno que en apogeo todo lo blanquea, particularmente en Enero y Febrero. Mateusz extrañamente sabe que quiere -en Alemania esto no es del todo extraño- Rostok es maravilloso en verano, aunque en invierno se le hace interminable, triste. Recién perdió la virginidad con una chica que no pretendía nada serio, que amaba el mar cuando estaba frio o semicongelado. Agradecido por la sórdida experiencia se marcho a Berlín.

¿Sabemos aquello de: distingue tiempos y concordarás los Derechos?
A Mathew Shepard (1974-1998)
Mateusz

Camino a Berlín, a pesar del invierno la nieve no existía y decidió dormirse. Un extraño sueño le sucedió: Él era un chico latino, mexicano, con un 7 de guapo en escala de 1a 10, veinticuatro años. Se conoce con una chica en un bar y se marchan a un hostal. Ella viste una blusa que dice “Argentina”, que le costó –según le dice- 2.50 Francos en una pequeña tienda Suiza, en Schaffhausen, que estaba en oferta después del mundial de Football 2006. Combina la blusa con un calzón de encaje celeste, ella es blanca, ojos verdes. Una vez en la habitación, esta deseoso de tirársela, impaciente comienza acariciarla, queriéndole demostrar con sus gestos sexuales que es un auténtico macho mexicano. Fue cuando comienza a palparla que descubre entre sus muslos –los de ella-, un pene erecto, bien erecto. Mateusz, como todo chico post-modernista se excita aún mas y se lo tira por toda la habitación hasta terminar finalmente en la cara del travestido –que ahora reconoce totalmente-. Jamás lo besa. Al parecer los machos mexicanos jamás besan en la boca a otros hombres, menos travestís, eso sí, podrán tirar entre ellos pero nunca besarse. Mateusz despierta sobresaltado, porque aparte de no comprender su extraño sueño, tiene su pene erecto. Se pregunta ¿de donde diantres se sueña a sí mismo como un mexicano que tira con travestís?

Joachim

Ha llegado el tren a Zoologischer Garten. Allí tiene que bajar y llegar hasta la casa de Joachim, compañero de clases de la escuela, que hace algunos meses atrás se vino a Berlín, para ser actor de cine o teatro. Joachim vive en un piso de la tercera planta en un edificio que se encuentra en Rosaluxemburg Str. 16 cerca del “Alex” donde hace 18 años al mismo tiempo que ocurría el derrumbe simbólico del comunismo su madre comenzaba con sus dolores de parto. Bajó al “Zoo” y mientras el metro se internaba en Tiergarten, recordaba la película “Wir Kinder Von Bahhof Zoo”. Y su pasión por la música de Bowie. En la estación Alex, hizo la conexión hacia la línea U2-Pankow que lo dejaba en R.Luxemburg. Con el tiempo comprendería que mejor era bajarse en Alex y caminar hacia el apartamento que no estaba lejos de aquella estación. Subió las gradas (no había elevador) hasta el tercer piso, su amigo Joachim lo esperaba con la cena a punto de comer. Cervezas, salchichas con puré de papas, pan negro vitaminado.

Joachim estaba más interesado en su pérdida de virginidad con su dominante abusadora sexual, que por la descabellada idea de trasladarse a Berlín. Mateusz contó como sucedió todo. Vivina, la chica que abusó de él desde los 10 hasta los 14 años, Joachim recordaba, era la que enseñaba los pechos a su amigo y que a cambio pedía que le enseñara el pene, buscaba quedarse sola con Mateusz en casa, la terraza de su casa, en la playa cada vez que iban. Lo apodaba “tere”, que era una estúpida contracción que ella se había inventado de la palabra Tereto (tonto), porque eso era él, su tonto sexual. Con ella Mateusz aprendió a tocar mujeres. Siempre tenía miedo de ser penetrada. Más que perder la virginidad le asustaba embarazarse. Vivina siempre dominó. Pedía que le llevara algo o enviaba por sus cosas al supermercado. Se burlaba de él, como lo hacen las campesinas latinas: frente a cualquiera, cada vez que lo desean. Lo transformó en misógino. Presumía ser sensual, deseada. Creía que Mateusz era incapaz de hacer algo notable. Finalmente, un día después de ayudarle a Mateusz a perder la virginidad, Vivina se planteó la seria decisión que una buena parte de los jóvenes berlineses toman. Se marchó a la USA, a Virginia. Se fue sin despedirse de nadie, nunca más volvió a Rostok. Él, por el contrario, se sentía feliz porque se buscaba a sí mismo. Recién comenzaba. Era esta una sensación emocionantemente agobiante.

Mateusz trabaja ahora en un gay-live, cobra 17 centavos por minuto por decir al teléfono-cliente cómo baila, baña, desviste cuando esta cansado, triste, cómo se masturba anal, con su pene, qué ropa interior usa cuando es invierno, primavera, si cuando es verano duerme desnudo, si desnudo usa los jeans también, cómo observa a los chicos por la calle, cómo con sus gestos o mirada les dice que es gay, schwule jungs, live talk 09005454565 phone, leather and fetish, cruising phone, bizarr con Negros, Chinos, Latinos, bi-sex. Explica cómo se desviste cuando baila en los clubes de sexo, en las saunas de Bonn, cómo y qué partes del cuerpo se afeita, talla de bóxers, colores que usa, si son ajustados… Mateusz era un anonyme sexaholiker feliz con su trabajo.

Desde casa, siempre cuando trabajaba por las noches, almorzaba en el comedor de la Universidad Humboldt, platos muy baratos, 2, 3 y 4 euros llenaban lo suficientemente como para no comer hasta las dos o tres de la madrugada, caminaba todos los días la misma ruta, desde Alex por la Karl- Liebknecht, pasando por Schlossbrucke al Berliner Dom, luego Die Neue Wache y frente a Bebelplatz entra a la Humboldt Universitat. Teniendo un dinero extra gustaba de invitar a alguna chica que recién había conocido o a una turista despistada para almorzar en el Restaurante de la “tele-espárrago”, la famosa torre en Alexander Platz de 365 metros de altura y en su tope, una terraza de observación, que ofrece una tele-café panorámica (cada treinta minutos gira 360 grados). Siempre los sábados antes de su turno de telefonista sexual, asistía maravillado a los conciertos del impresionante órgano barroco donde ejecutó Joan Sebastián Bach en Marienkirche.

Joachim había cambiado de trabajo, laboraba ahora en un hostal frente al zoo, lo llamaron para un pequeño papel –nada importante- en la película: “Run Lola run”. Luego para otro papel de extra en la película “Partículas Elementales”; guión que a Mateusz agradó. La historia era algo así –le dijo Joachim- : dos hermanos; uno científico, ha decidido dejar de clonar vacas para marcharse a vivir con una bibliotecaria, el amor de su infancia; el otro, que una vez esquizofrénico, desde entonces en un psiquiátrico puede al lado de la mujer de su vida, vivir feliz; la mujer, que a causa de una necroscopía de cóccix (adquirida por su costumbre de visitar clubes de sexo y ser sodomizada constantemente) queda paralítica, decidiendo por esta aburrida situación arrojarse desde su apartamento del onceavo piso.

  • http://www.rafaelmendoza.blogspot.com Rafael

    Buena, Marvin, bienvenido a la red de redes. Estamos en contacto.