Funes y el Cambio

Escrito por Marvin Aguilar

Recuerdo que conocí a Mauricio Funes cuando conducía el programa “Espacio de expresión” en radio nacional, llegue a canal doce a realizarle una entrevista para el programa, todo giro entre sus inicios, su vida, y su carrera periodística de aquel entonces, luego una conversación donde le manifestaba mi admiración como comunicador, nos despedimos.

La impresión que me dejo fue de que era muy profesional, que le gustaba su trabajo y que se sentía comprometido con la función de comunicar honestamente. Desde luego ser un periodista critico con el gobierno y en El Salvador, no deja de darle a quien así lo ejerce una aureola de dignidad que muchos agentes del medio periodístico nacional quisieran, Funes lo logro desde una muy difícil e incomprensible posición para los grupos mediáticos y fanatizados de la derecha; y es que el maniqueísmo de por si perverso no es lo que se entiende como patria en algunos sectores con alguna capacidad de incidencia en el país, es el blanco total que se exige, sin espacio para el negro y menos algunas tonalidades de grises que la actual era de la información esta produciendo y ha, ya producido.

Funes, es el resultado de la intolerancia que algunos en ARENA han pretendido institucionalizar, lo arrinconaron hasta llevarlo a no tener más opción que dejar de editorializar, criticar para meterse a la no menos riesgosa labor de cambiar por si mismo las cosas desde la política que a lo largo de su prolongada carrera comunicacional había no solo conocido sino  experimentado; ningún periodista que se precie de amar a su carrera podrá dejar de llegado un momento sentirse comprometido con los sujetos de los cuales informa, de igual de afectarse de las situaciones objeto de su trabajo. El periodista es ante todo humano lo contrario es una forma vacía.

¿Que pretenden esos ataques diarios, sistemáticos y continuos desde la gran prensa? ¿Qué pierda la elección?  No. Lo que sucede es que los grupos de poder tradicionalmente en el país se han sentido seguros cuando conocen a los políticos que dirigirán el país, y no les gusta sentir que llegado un momento no podrán dirigirse al presidente y por ende al gobierno con la misma confianza de siempre. Aquí en la realidad nacional esto se da en dos sentidos, el primero: Los empresarios que necesitan reglas claras y un clima amistoso para invertir o poder obtener ganancias sin que se les culpe por ello, pretendiendo que la labor social del capital es hacer mas grandes los beneficios de sus negocios, ya que así la onda expansiva de la riqueza nos afectara a todos,  sus intereses empresariales sustentan la base de la teoría ortodoxa de la economía. Y los segundos: son los empresarios que a través del estado crean, protegen y expanden sus empresas. Esta es la realidad entre los políticos salvadoreños y el sector empresarial. ¿Cómo lograr un lenguaje común entre estos últimos y la izquierda del país?  Es precisamente esa la labor que tendría un gobierno Funes. ¿Qué Funes resulte tener apoyos de Brasil, Venezuela, Cuba y China? Pues para el país no seria malo, ¿después de todo en que nos ha ayudado Bush? Ser en el que habíamos depositado todas nuestras esperanzas y anhelos en la derecha. De todos estos países podríamos obtener mucho si se tiene una gestión diplomática inteligente con la cual podríamos de Brasil obtener programas de combate a la delincuencia juvenil mas pacíficos e incluyentes que manos negras, duras o súper duras que a decir verdad no se donde tienen el sustento ideológico o filosófico, mas que ser vulgares métodos de represión no poseen historial de efectividad donde se han implementado. De Venezuela, ¿petróleo? Friedman decía que: no hay almuerzo gratis; pero si plazos mas largos sin intereses para el pago de la factura petrolera, un intercambio de productos agrícolas que servirían de paso para desarrollar nuestra agricultura abandonada por veinte años, convertirnos pues en una granja para pagar el petróleo que nuestra población se empecina en consumir para no dejar de llevar esa vida consumista que nos presume el primer mundo y que para nuestra realidad es incosteable. ¿De Cuba? Salud, cultura y deportes, a ser buenos con poco, que es dentro de todo el mejor ejemplo que Cuba puede darnos. China, pues esta futura potencia mundial nos puede abrir su mercado que junto al estadounidense podrían generar nuestro comienzo como país industrializado. Por eso no es malo ser amigo de estos gobiernos, lo malo seria que Funes tentado por la nubes y neblinas del poder cayera en la misma trampa que cayo la derecha, la turbación y enajenación ideológica que en nada ayudo al pueblo y ahora nos tiene al borde de la derrota electoral.

Paolo Luers pide que se defina el cambio, nos atrevemos a interpretar ese sentimiento de cambio que expresa en la actualidad el pueblo salvadoreño. La sensación de un cambio, se experimenta cuando hay hartazgo de algo. Y todo será desde donde se interprete el cambio por que este puede ser un devenir o un movimiento. El devenir se dice es un “llegar a ser” o “ir siendo” es entonces el ser “como proceso” no lo que “esta haciéndose”, el devenir en lo cualitativo cambio de cualidades, y cuantitativo átomos invariables sobre un fondo de extensión indeterminada. El cambio es la superación del puro ser y de la pura nada. Permanecer sin ser idénticos. ARENA, nos ofrece un cambio, pero es un cambio cuantitativo, los átomos de este cambio son invariables, es un cambio que continuaría con lo que “esta haciéndose”. El FMLN representaría la idea ante el pueblo de un cambio de cualidades en la manera de gobernar, y esto es ya por si solo un “ir siendo”, para “llegar a ser” algo permanente (el estado salvadoreño tal como lo conocemos, sin revolución) pero sin ser idéntico a la forma de gobernar de ARENA. Si, ahora pensamos en cambio como movimiento que es: lo contrario a la inercia, y parte de la relatividad, podríamos comenzar a analizar las actitudes de cambio de la población, primero según Newton, para él, el movimiento esta obligado por fuerzas exteriores, el movimiento es proporcional a la fuerza motriz imprimida y será hacia donde se imprima esa fuerza. A toda acción se opone una reacción contraria e igual. Las fuerzas exteriores que motivan el deseo de cambio es la situación económica pasada, actual y sin esperanza hacia el futuro del pueblo, la falta de oportunidades de este mismo pueblo, y la delincuencia que lo atormenta. El FMLN le apuesta a combatir de forma nueva y optimista estos problemas (jamás han estado en el gobierno y por ello poseen lo nuevo y el optimismo), de allí que el pueblo –según las encuestas- le esta imprimiendo un giro hacia la izquierda a su opción de movimiento político, haciendo que la fuerza motriz sea por el momento, Junio 2008 de dos a uno contra ARENA; el cambio propuesto por ARENA es la contra reacción de igual fuerza que se opone al movimiento que el pueblo desea, ¿Por qué? Por que ARENA no hay renunciado a su pasado de manera que el pueblo lo perciba y que es lo que tiene a la población hartada por veinte años.

Einstein dice que hay dos movimientos el estático y el dinámico, la primera se imagina el movimiento, la segunda considera el movimiento efectuándose en un continuo bidimensional espacio-tiempo, en el primer caso hay simple movimiento, en el segundo el moviendo existe, es algo que es, en continuo. El cambio de ARENA es un simple cambio, es decir la misma forma de gobernar con un rostro distinto, el pueblo tendrá que sublimar el cambio real. El cambio del FMLN transmite un verdadero y dinámico movimiento, ya que de ganar Funes, el cambio será constante al tener la derecha que recobrar el poder, esto activara todas las formas posibles de cambio en la izquierda para resolver de forma mediata y de medio tiempo los problemas mas sentidos del pueblo, obligando con esto a volver al movimiento estático de ARENA u obligando a ARENA a entrar al movimiento dinámico iniciado con la llegada del FMLN al poder.

Este es el cambio que quiere el pueblo, uno que este basado en la dinámica socio-política dentro de un escenario bidimensional, no unidimensional como hasta ahora, en pocas palabras alternancia.