Por Marvin Aguilar (Culturólogo)
Expressio-abstractio, pretende fusionar desde estos términos la expresión del sufrimiento interior de la persona con el mundo real.
La vibración del alma lograda con la unidad de los colores lineales o las figuras geométricas que nos reflejaran el sentimiento y ánimo. Podrá este estar plasmado en negro-muerte; blanco-nacimiento; rojo-masculinidad… haciendo que color y estados personales narren una inexpugnable historia, claro, hasta la llegada de la plástica. A la vez, este reflejo de lo interior no es mas que la desesperanza e insensibilidad del mundo.
¿Es posible despertarnos la capacidad de captar lo espiritual en las cosas? Wassily Kandisky lo creía posible.
Vesna Geraldine se ha embarcado en fusionar este estilo de los países del norte de Europa. Si. La personalidad faustiana propia de los nórdicos y por ende el terror ultimo reducto del expresionismo con la incontrolable naturaleza rusa, esa agobiante alma-pasión que es tan similar encontrarla en la identidad latinoamericana y por supuesto en la salvadoreña.
Y muy a pesar de que los abstractos expresionistas, movimiento nacido en USA abjuren de ser descendientes de cualquiera de estas corrientes europeas, esta claro que en relación al abstraccionismo las mentalidades latina y rusa están más que afines. ¿No es acaso uno de los fundadores del expresionismo-abstracto – Arshile Gorky- originario del cáucaso ruso? Es válida entonces mi apreciación de que por medio de esa alma-pasión este género encuentre aquí en El Salvador un asidero.
En este sentido los cuadros de Vesna, en ruso BECHA (Primavera), no nos presentan el action painting y si lo esta, es slow; más bien lo que vislumbro es un inmovilismo que es propio del vivir salvadoreño, formas humanas detenidas que se diluyen en el cuadro lentamente, y que nos dan algunas la impresión de derretirse con angustia, de alargarse como visiones causadas por un exceso de sedantes. Son fotos que al ser captadas se movieron para caer un estado de eterno, desesperante letargo.
Si bien la característica de la pintura de Vesna, no es la de grandes formatos, su all over es de una calidad y esfuerzo apreciable, logrando con un cromatismo limitado así como temática expresar los sentires y actuares salvadoreños, la crisis existencial decimos. Quizá la urbana.
El elemento formal, deviene en Vesna desde su entorno familiar, el que fue alimentado por una temprana academia que pronto como es lógico en estos casos buscaría una dirección diferente, y aunque por momentos le canse, su padre sigue estando allí diluido.
Hay en los cuadros de esta joven pintora, de igual un automatismo psíquico analítico que se refleja en los extraños protagonistas de sus lonas, gente que existió y que por momentos son mujer-montaña Guazapa- mujer dormida- la luna al final de las montañas en forma lineal. U hombres andrógenos atemorizados que terminan en rostros de gallo… formas en fin biomórficas.
Vesna plasma, una oscilación del color-field painting y la pintura caligráfica. Y esto es quizá la debilidad de su obra; ya que siendo el expresionismo abstracto un resultado de la llamada Escuela de Nueva York, es harto común encontrarnos con estas propuestas en las muchas galerías de Nueva York, Miami o Londres. Las artes plásticas están en crisis y en El Salvador esto es evidente al ser parte de la identidad salvadoreña el mimetismo.
¿Es posible avanzar? Si, y para ello la experimentación tanto en técnica y temática se imponen, jugar con las instalaciones para descubrir y madurar un cinismo o un posmaterialismo que serviría para enfrentarse a esta sociedad de doble moral, consumista y exitista no estaría de mas probarlo desde las artes.
Las nuevas generaciones de pintores nacionales se encuentran en la gran encrucijada del cielo nuevo y el infierno viejo, y solo se superará subiendo a la montaña de los dioses y una vez allá, matarlos. Pero antes deberán ellos mismos deshacerse de las baratijas con las que han sido formados, decimos quitarse las conchas y colmillos con las que se adornan los salvajes para poder después surgir libres.
Pensar en abstracto es poseer las características del científico productivo. Después de todo el abstraccionismo es una cultura polémica opuesta a la cultura tradicional. ¿Faltará una visión narradora o indagadora en nuestro expresionismo- abstracto?
El reto personal de cualquier artista hoy es: el arte nuevo. ¿Cuál es este? No lo sé. Estamos a la espera de que nos lo digan los artistas, he allí su compromiso social hoy. Y si bien no podremos saberlo termino con una pequeña ayuda de Kandinsky de lo que no es hacer arte nuevo, tomado de su libro: de lo espiritual en el arte.
“… cada periodo de la cultura produce un arte propio que no puede repetirse. El intento de revivir principios artísticos pasados puede producir, a lo sumo, obras de arte que son como un niño muerto antes de nacer. Por ejemplo, no podemos en absoluto sentir y vivir interiormente como los antiguos griegos de la escultura, por ejemplo, solamente crearan formas parecidas a las griegas, pero la obra quedará inanimada para siempre. Una imitación semejante se parece a las imitaciones de un mono. Exteriormente los movimientos del mono son idénticos a los humanos. El mono se sienta y sostiene un libro ante los ojos, lo hojea y adopta un aire de gravedad, pero el sentido interior de estos movimientos falta completamente.”
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