
Marvin Aguilar, culturólogo
Eran las 7:50 de la noche, miércoles 2 de septiembre, el editor de la pagina.com.sv me llama para decirme que han encontrado a Christian Poveda asesinado, su cuerpo tenia 4 balazos. Al parecer fue asesinado en los lugares en donde acostumbraba filmar.
No tenía más datos sobre su asesinato al momento de escribir este texto, que será parece ser una necrológica. Qué puedo escribir. Nada. Que ahora Cristian es parte de las estadísticas de crímenes diarios que suceden en El Salvador. Corresponsal de guerra, murió al menos haciendo lo que le gustaba. Rodando. Junto a una cámara. Realmente dio su vida por el cine.
Que vergüenza que en este paisito también se dispare contra el arte. Se asesine al cine. Que tan enraizado esta el mal gusto en El Salvador.
Transcribo a ustedes la entrevista completa que le realicé al cineasta franco-español Christian Poveda, antes del estreno de su película La Vida Loca, rodada en La Campanera, Soyapango, San Salvador.
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- ¿Cómo nace la vida loca?
Llegué por primera vez a El Salvador en 1979. Como fotógrafo y reportero, cubrí la actualidad de manera continua, desde la represión de final de los años 70 a la guerra civil que desgarró el país entre 1980 y 1992. En 1981, realicé un documental « Revolución o muerte ». Desde aquella época mis lazos con este país, donde cuento con numerosos contactos y amigos, son muy fuertes y forman parte de mi vida. A partir de 1990, dejé la fotografía de reportaje y me dediqué exclusivamente al documental. Sin embargo, en el 2004, conmovido por la situación dramática del país, decidí retomar mis cámaras y regresar. Entonces comencé para Paris Match, un reportaje sobre las Maras bajo la forma de una serie de 130 retratos de miembros de las dos bandas rivales. Con cada uno de ellos realicé una entrevista vídeo. De Oswaldo, con 19 años, que nunca ha conocido a su padre, orgulloso de haber ya cometido dos asesinatos y que es sospechado de haber encargado la muerte del director del penal donde se encuentra, pasando por Judith, de 22 años, abandonada por su madre y ella misma madre de un niño de 4 años, quien no puede disimular su placer de matar y de robar, un relato insoportable desfila en la pantalla. Una juventud, a la vez temida y detestable, pero curiosamente « cautivadora » que nos muestra la desintegración de la estructura familiar en la sociedad salvadoreña y la desesperación en la que ella ha crecido.
- ¿Es el tema de las pandillas salvadoreñas un tagline fabuloso?
¿Un Tagline fabuloso? Con toda evidencia, El Salvador, a través del fenómeno de las pandillas que arrasan el país, se ha convertido en el ejemplo de lo más trágico que los estados pueden tramar en nuestras relaciones Norte/Sur. Por lo tanto, es un problema para documentar y analizar seriamente de tal forma que se destaquen las causas y se encuentren soluciones adecuadas.
- ¿Por qué abordar un tema con las pandillas salvadoreñas, después que se han realizado documentales, por National Geographic, exposiciones de fotografía, con Isabel Muñoz, en España, el filme los hijos de la guerra, y existe en construcción la película, 14 abriles locos?
Como lo escribí anteriormente, empecé a trabajar sobre las pandillas salvadoreñas en junio del 2004, que yo sepa ninguno de los reportajes citados existía en esta época. Por otra parte, entiendo que el documental se encuentra íntimamente atado a la capacidad humana de entender, de transformar su entorno y de desafiar sus condiciones sociales, políticas y ambientales. Lamentablemente estas películas no desarrollan ningún nuevo enfoque sobre esta temática, solamente repiten una información controvertida y vehiculada, desde muchos años, por las instituciones oficiales. Además, una muy grande parte de las imágenes que se muestran, de forma bastante sensacionalistas, en estos documentales provienen hasta de los mismos archivos, al contrario “La Vida Loca” fue filmada exclusivamente por mi persona.
“Hay dos enfoques para entender el cine de la realidad : el primero es presumir mostrar la realidad y la segunda es exponer el problema de la realidad. Del mismo modo, hay dos enfoques para el cine de la verdad. El primero es pretender llevar la verdad, el segundo es retar el problema de la verdad.”. Creo que esta citación de Edgar Morin caracteriza perfectamente La Vida Loca.
La Vida Loca es un documental sobre la soledad humana absoluta. Un cine sin caridad ni compasión, pero que acompaña y cuestiona. Para comprender el odio de esta juventud hacia la sociedad, hay que comprender primero los fundamentos. La Vida Loca, es la verdadera vida allá. Jóvenes que sufren, que nos desafían, nos miden, nos tienen rabia y no nos quieren. Con ellos durante 90 minutos, se vive la experiencia de la ingratitud absoluta de este mundo en el cual ellos no reivindican finalmente más que un lugar. El documental nos fuerza a acompañarlos hasta los últimos límites de la promiscuidad, indomables, determinados, explosivos, insoportables. Aquí no hay arreglo que valga.
Rara vez un documental es tan cercano a sus principios fundacionales y juega plenamente su papel en la forma de exponer, sin compasión, la realidad, incluso hasta con el intento de actuar sobre la evolución de las ideas a través del cine.
Mis fotografías fueron presentadas en enero del 2005, más de un año antes de que Isabel Muñoz viniera a El Salvador, en la Guangzhou Photo Biennial, en China, bajo el título Las Maras. Once meses después se exhibieron en el Museo de Bellas Artes de México. En abril del 2007 denuncie el plagio de mi trabajo por esta fotógrafa.
http://blogs.periodistadigital.com/24por7.php/2007/05/28/poveda_isabel_plagio_maras_8976
En cuanto a “14 abriles locos” de Noe Valladares, hasta ahora es solamente un proyecto en curso de financiación.
- ¿Crees que se ha sobre dimensionado el tema de la violencia juvenil como algo salvadoreño?
En El Salvador, como en toda la región, los años de guerra civil han dejado profundas huellas. Una violencia endémica, alimentada por 400 mil armas de fuego que circulan todavía en el país y que se venden a precios irrisorios. El consumo de droga y la prostitución son considerables y aumentan con la liberalización a marchas forzadas de la economía que desestabiliza el conjunto del tejido social. Sólo en 2007, el número de homicidios fue de 3 mil 497, según el Instituto de Medicina Legal (IML). En un país de 5.8 millones de habitantes, estas cifras representaban una media de 9.6 muertos por día. En 2008 los asesinatos diminuyeron, al pasar a 3 mil 174, según datos de la Policía Nacional Civil (PNC), pero la cifra sigue siendo muy elevada. En las semanas recientes las autoridades reportaron un incremento en la ola de asesinatos que se abate sobre el país, a tal punto que diariamente 12 personas fueron ejecutadas en diferentes hechos violentos.
De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud, El Salvador posee un cuadro de criminalidad “epidémica”, con un promedio en los años recientes de 10 crímenes por cada 100 mil habitantes. En 2008, la tasa de homicidios fue de 55 por cada 100 mil habitantes, de acuerdo con datos de la PNC. Esta cifra llevó al país a convertirse en el más violento no sólo de América Latina sino del mundo.
¿Es decir acaso Italia no tiene una cultura de la violencia en Nápoles? España los latin kigns , Alemania en los ochentas tuvo un problema similar que nos lo narra muy bien el filme: Wir Kinder Vom Bahhof Zoo de Uli Edel igual Los Ángeles, USA para esa misma época. Y jóvenes adolescentes se apuñalan entre si en Londres. O en las favelas de Brasil.
La violencia juvenil existe en todos los paises del mundo pero El Salvador, por sus caracteristicas, los supera a todos. Según el informe Mapa de la violencia: Los jóvenes de América Latina, presentado el año pasado por la Red de Información Tecnológica Latinoamericana, detalla que de 83 países analizados, 16 de éstos latinoamericanos, El Salvador posee la tasa más alta de homicidios de jóvenes entre los 15 y 24 años, y el segundo lugar a escala mundial : 92 homicidios por cada 100 mil habitantes en este sector poblacional.
La Oficina de las Naciones Unidas para el control de Drogas y Delitos, en su informe publicado el primero de marzo de 2007, establece que El Salvador se ha convertido en la tercera nación del mundo en consumo de cocaína. Arriba de El Salvador sólo están Estados Unidos y España. El resto de Centroamérica se encuentra en una categoría menor en este reporte.
- ¿Qué piensas sobre lo que un político salvadoreño Joaquín Villalobos mencionó: la mara salvatrucha es la marca global salvadoreña?
Lastimosamente Joaquín Villalobos se olvidó que el eco que encuentran estas pandillas y la fascinación que ellas ejercen no se asienta más que sobre la desesperación visible de países sometidos a una globalización a ultranza. Aquí se trata una vez más de la supremacía de los USA sobre Centroamérica, una aplastante dominación, a semejanza de la que ejerce Occidente sobre el resto del mundo.
La violencia es un legado de la historia salvadoreña, en particular, y centroamericana, en general. Desde principios del siglo XIX y hasta los años 30 del siglo pasado, la política del “gran garrote” (intervenciones armadas y ocupaciones de naciones soberanas) permitió a Estados Unidos servir los propósitos de los dictadores locales, los cuales se convertirían en sus perfectos aliados, en detrimento de sus propios pueblos. Con la primera concesión obtenida en Costa Rica en 1878, la famosa United Fruit Company (UFCo) implantó un imperio bananero sobre las costas atlánticas de América Central, construyendo un verdadero “imperio”. Eso permitió al gobierno estadounidense intervenir diplomática y militarmente en los asuntos internos de las repúblicas de la región, en función de lo que llamó su goodwill (buena voluntad). Dos ejemplos: en El Salvador, la revuelta campesina de 1932, ahogada en sangre con 31 mil muertos en 10 días y con el consentimiento de Washington, y el golpe de Estado militar organizado en 1954 por la Agencia Central de Inteligencia (CIA, por sus siglas en inglés) en Guatemala contra el gobierno de Jacobo Arbenz, quien había cuestionado la hegemonía de la UFCo. Posteriormente siguió el apoyo abierto, durante décadas, a dictaduras militares que han detenido, torturado y masacrado a miles de obreros, campesinos e intelectuales, así como las guerras de contrainsurgencia en Nicaragua y El Salvador, con el pretexto de atajar el peligro de “la expansión del comunismo”.
Las razones del desplazamiento del “campo de batalla” estadounidense hacia Centroamérica son claras. Esta historia hubiera continuado escribiéndose sólo en las entidades del sur de Estados Unidos si no se hubiera aprobado la política de inmigración de Washington. En 1996, el gobierno estadounidense adoptó la Illegal Immigration Reform y la Immigrant Responsability Act, legislaciones terribles que promovían la “doble condena”, que permitió a las autoridades expulsar de manera expedita hacia América Central a más de 100 mil miembros de pandillas detenidos en el país del norte. Rápidamente, ese flujo de delincuencia gangrenó el orden, la paz social y la economía de Panamá, Honduras, El Salvador, Guatemala, Costa-Rica y Nicaragua. Países en los cuales no había antecedentes de una cultura pandilleril, hasta que aconteció el regreso luego de la guerra y, sobre todo, tras la deportación. Esta deliberada exportación de pandillas ha hundido a Centroamérica en la violencia y, a corto plazo, tuvo como consecuencia la aplicación de políticas de mano dura en estos países.
Desde 1997, cada semana, un avión de la oficina estadounidense de Inmigración y Aduanas (ICE por sus siglas en inglés) procedente de Texas o de California, trae a San Salvador a un centenar de “deportados” encadenados a sus asientos. Inmigrantes sin documentos en su mayoría, detenidos tras un simple control, o mareros (entre 2% y 5%) condenados en Estados Unidos y repatriados una vez cumplida la pena. Sin embargo, estas expulsiones masivas no alcanzan a explicar la amplitud posterior del fenómeno.
- Ya que has hecho cine en el país, ¿Qué piensas del cine centroamericano?
No lo conozco el cine centroamericano, pero se que la película “Gasolina” del guatemalteco Julio Hernandez Cordon fue premiada en el ultimo Festival de San Sebastian y estuvo presente en la selección oficial del Festiva de Guadalajara. Por otra parte, tuve la oportunidad de ver “Sin Nombre” de Cary Fukunaga, la actuación del hondureño Edgar Flores es excelente.
- ¿Y del salvadoreño?
Fuera de los documentales de Jorge Dalton no conozco ningun trabajo con resonancia internacional. No creo que se pueda realmente hablar de un cine salvadoreño.
- Has rodado una película documental y realista, con uso estupendo del visual y audio macha cut ¿crees que solo ese cine se puede hacer en el país por ahora?
Por su entorno social, El Salvador es una fuente enorme de temáticas para el documental lo que no impide que al mismo tiempo sea de una gran inspiración para el cine de ficción. Según Jean Rouch: “la ficción nace al realizar una película”, o en otras palabras: todo es ficción. Pero si la ficción se basa en acontecimientos reales, persigue el mismo objetivo que el documental, al saber, contar la condición humana con los medios del cine.
- Podrías darnos tu visión personal sobre esa ética de la violencia que practican las pandillas nuestras?
Un marcado machismo impregna a la sociedad salvadoreña. La educación familiar reproduce sus vicios, de los cuales muchos hombres están tan orgullosos que los inculcan a sus hijos, como si fuesen “valores”. Un conjunto de “valores” que deriva en violencia física o simbólica hacia las mujeres, promoviendo prácticas perversas, impregnadas en la “masculinidad tradicional”. Estas prácticas están marcadas por contactos físicos y verbales cargados de agresión, que muchas veces derivan en homicidio, la principal causa de muerte entre los varones. De esta forma, el rígido “porte arriero” salvadoreño, llevó a las pandillas a emular a la sociedad, magnificando de manera desproporcionada “valores” inculcados en su infancia. Lamentablemente, la prensa sensacionalista presentó dichas prácticas como parte de una ética de la muerte, ya que las pandillas son las mejores aprendices de estas insanas costumbres.
- ¿Cómo lograste que no te afectara emocionalmente después de pasar más de un año inmerso en la campanera?
Durante los 16 meses de filmación hubo 8 muertos en La Campanera, entre ellos, cinco eran protagonistas de La Vida Loca. La muerte de un joven no es nada fácil aun mas cuando compartes su vida a diario pero desde un principio sabia que iba a ser un problema con el cual tendría que lidiar.
- ¿Terminaste aun con las incomprensiones que pueden acarrearte tomando partido por algunos de los protagonistas de tu filme? Quiero decir pandillas- órgano judicial- PNC-Gobierno- población-medios.
Las políticas represivas comandadas y controladas por la FBI han sido hasta ahora un fracaso total. Únicamente durante la presidencia de Antonio Saca, los homicidios se duplicaron. Para los distintos gobiernos salvadoreños hasta 2008, lo peor fue sentirse humillados. La represión que desencadenaron respondió a este sentimiento. Pero si bien es cierto que los planes Mano Dura y Súper Mano Dura, de los presidentes Flores y Saca, respectivamente, respondieron a una agresión, también es cierto que no contemplaron los aspectos socioeconómicos del problema. Constituyeron, en última instancia, una respuesta “machista” que no propuso nada en contrapartida. La réplica consecuente de una generación perdida y acorralada, fue la negación de la sociedad y la vida por medio de la revuelta y la muerte…
- Definimos a una sub cultura como una cultura que se compone de muchos elementos que la vuelven específica, podemos mencionar: lenguaje, religión, costumbres, normas, arte, comportamientos económicos. ¿Podemos deducir que en tu filme están presentes todos estos elementos?
Aunque estamos en el universo del crimen organizado ultra jerarquizado, un modelo inconsciente de existencia familiar tradicional reúne a estos ex niños de la calle, chicas golpeadas, jóvenes delincuentes sin formación escolar.
Ellos viven juntos, en un régimen autogestionario, se encargan de la limpieza de la casa, de las comidas frente al televisor, las paredes están recubiertas con ositos de peluche, imágenes religiosas, carteles con las estrellas del fútbol. Debajo del tejado, en cada rincón de los patios, están escondidos cargadores con balas de nueve milímetros… Mezcla permanente de dulzura y superviolencia asesina.
Las colonias populares son el escenario de tragedias anunciadas. La existencia cotidiana en La Campanera, es una mezcla de operaciones policíacas y velatorios. Es como si fuera algún Belfast que viviera al compás de las incursiones de venganza provenientes de otros barrios. La guerra está siempre presente. La muerte merodea, incansable. Transforma la vida cotidiana en una especie de Six feet under tropical, la telenovela americana que transcurre en una empresa funeraria. Muertes violentas, todo el tiempo, una o dos por mes, enlutan la comunidad.
El trasfondo de La Vida Loca es la crónica fiel de los sueños y los terrores de los habitantes de una nueva periferia tropical de Los Angeles: los suburbios de San Salvador en donde, después de quince años de guerra revolucionaria que saqueó la nación, una nueva guerra civil, igual de terrible, enfrenta ahora pobres contra pobres. Un “crimen perfecto de la mundialización” diría el filósofo Jean Baudrillard.
- Ahora bien una contra cultura, la entendemos como: las aspiraciones y sueños mas o menos plenos de un grupo social marginal ¿son las pandillas nuestras también un movimiento contracultural de la cultura salvadoreña?
En los barrios, por las calles, una especie de hermandad elige democráticamente a sus palabreros (jefes), los destituye o los ajusticia si no están a la altura o si son corruptos. Se trata de una verdadera sociedad de adolescentes, organizada como las pandillas de niños del Medievo europeo que partían para las cruzadas. La pandilla tiene sus leyes, sus reglas internas y su moral.
La clica es la célula de aquellas gigantescas maras, compuesta por adolescentes (cuya edad media es de 16 a 18 años) y jóvenes adultos. Es una suerte de comuna igualitaria, una especie de cofradía autoproclamada de marginados, mitad niños de la calle, mitad niños soldados. Son los rehenes de aventuras singulares que llevan a algunos hacia la redención evangélica, mientras que otros atraviesan la calle como si fueran meteoros para terminar asesinados con una bala en la cabeza y finalizar su vida tendidos en el frío acero de una plancha de la morgue. Los más afortunados son quienes conviven en el mismo suelo con centenares de detenidos en las cárceles superpobladas en las que duermen cuerpo a cuerpo, pies contra cabeza, a imagen y semejanza de los esclavos en las bodegas de los barcos negreros.
Para los jóvenes de las dos pandillas enemigas, Mara Salvatrucha y 18, el futuro es sinónimo de cárcel o muerte. O ambas cosas, la mayoría de las veces.
“Tarde o temprano, tu destino es el hospital, la cárcel, o un cajón de madera“, me confesaba el marero apodado El Nueve, durante el velatorio de un compañero conocido como El Sombra.
- ¿Son o pueden llegar a ser una pauta cultural para El Salvador el arte de las pandillas? (tatuajes, grafiti)
El arte pandillero es un arte callejero reconocido hoy por grandes museos como “Le Grand Palais” de Paris http://www.tagaugrandpalais.com/ (Exposición TAG au Grand Palais del 27 de marzo al 3 de mayo del 2009). Creo que es algo bastante difícil de entender en Centroamérica por las otras resonancias que tiene, aunque ciertos tatuadores son verdaderos artistas. El tatuaje sirve a los pandilleros para ser reconocidos, pero culturalmente señala también una voluntad de autoexclusión del espacio social. ¿cómo puede uno encontrar trabajo cuando lleva un MS o un 18 tatuado en la frente, o lágrimas en los pómulos donde figuran los nombres de los enemigos asesinados? Los grafitis sirven para marcar territorios o recordar la memoria de compañeros caidos. El arte de las maras nos habla de la historia de las megalópolis, esos suburbios-mundo, las súper urbes, inverosímiles ensamblajes de ciudades y campos.
- ¿Cómo entiendes la parte humana de un pandillero, que esta dispuesto a golpear, robar, asesinar y que no te afecte al momento de conceptualizarlo sopesándolo más como un joven con un triste pasado? ¿es tan simple como eso?
Abandonados, los adolescentes encuentran en aquellas pandillas un lugar en el mundo, un sentimiento de seguridad, una comunidad que no hallan en ningún otro lugar. En contraste con la miseria y la inseguridad reinantes, los mareros no piden ni piedad, ni caridad, ni asistencia alguna. Sólo exigen su derecho a vivir dignamente para simplemente existir, amparados por los derechos constitucionales. Al contrario de los guerrilleros de los años 70 y 80 del siglo pasado, estos jóvenes rechazan toda ideología y expresan su rebeldía en una violencia al límite de lo tolerable para cualquier conciencia social.
- ¿Cómo ayuda tu película a que nos entendamos, si es que pretendes que nos ayude?
Todo documental no es nada más que una interpretación del mundo, pero al mismo tiempo, tiene que reflejar las preocupaciones de los hombres. En seminarios, en Perú, España y en El Salvador, que reunieron a especialistas sobre la violencia del Menor infractor, la película se revelo como una herramienta de un valor incalculable para todos estos profesionales. Es conveniente aprovechar el poderoso impacto de “La Vida Loca ” sobre el público en los festivales donde se presentó, así como su enorme éxito en los medios de comunicación para iniciar un nuevo debate sobre la violencia, con objetivos y perspectivas diferentes a las que existen actualmente. Por lo tanto, es importante considerar llevar esta película en América Central, a lugares en donde nunca llegaría, reuniendo imágenes y gente para movilizar la opinión pública. A través de sus proyecciones “La Vida Loca” pretende cultivar una nueva manera de mirar y pensar la realidad de la violencia que rebase las fronteras físicas y mentales que actualmente nos limitan.
Frente a esta violencia endémica, porque toca esencialmente a la juventud, es importante crear una corriente de gente participativa. Es fundamental abrir los espacios necesarios para fomentar el diálogo y el debate, para movilizar a la opinión pública con el fin de transformar las mentes. El pluralismo de los contenidos, géneros y formas de los medios de comunicación debe ayudar a derrotar a un enemigo, más fuerte que todo, que violenta el futuro de la sociedad: la miseria social.
- De acuerdo que la mano dura contra los jóvenes redundara en más y sofisticada violencia, ¿Qué hacer mientras se preparan los profesionales y los medios para la prevención y la readaptación?
Si existe entre los gobernantes de El Salvador una real voluntad de encontrar soluciones, tendrán que entender que no hay otra vía que establecer un canal de comunicación con los protagonistas de este conflicto social, con la determinación de alcanzar acuerdos de paz y abrir un camino hacia una conciliación social, con el fin de erradicar la violencia.
- ¿Qué opinión crees que deben jugar ong’s como homies unidos?
¿ Quien mejor que un ex pandillero conoce las articulaciones de las pandillas ? De mi punto de vista, ONG’s como Homies Unidos podrian ser unos mediadores importantes en la resolución de este problema.
- ¿Quién puede construir un código de ética entre los pandilleros? Hablamos cuando menos de evitar los llamados daños colaterales en la sociedad.
Supongo que políticos que tengan realmente el deseo de encontrar una solución a este grave problema que arazá toda la región.
- ¿Cómo hacer para que se auto generen fuentes de trabajo?
Siendo hoy en día tierra predilecta del libre comercio y de la globalización, El Salvador es una especie de erial recuperado por las empresas de subcontrata: las maquilas. Retranqueadas en las zonas « francas », donde no existe el derecho sindical, estas empresas trabajan por cuenta de grandes sociedades americanas y emplean principalmente a mujeres muy jóvenes. Ellas son una mano de obra muy barata, maleable a más no poder y fácilmente sustituibles, pagadas a siete dólares el día de los cuales gastan 2 en transporte y 1 en comida. Más de un tercio de los empleos son informales, solamente un cuarto de la población se beneficia de la seguridad social, la pobreza toca a casi todos los estratos de la sociedad. Factores que suscitan un sentimiento de impotencia generalizada, sobretodo entre los jóvenes.
Con toda certeza, una decente inversión de las ganancias en mejores políticas sociales empresariales aumentaría el poder de compra de los salvadoreños, generaría nuevas fuentes de trabajo y tendría, al mismo tiempo y por consecuencia, repercusiones positivas sobre la inflación.
- La unión estratégica imposible hasta hoy: comunidad-policía-pandillas ¿Cómo lograr que trabajen por erradicar la violencia y delincuencia?
Es evidente que en una región donde prevalece el machismo, no será tan factible establecer una paz sólida mediante un acuerdo y no por medio de la victoria de una de las partes, por muy aplastante que ésta sea. La experiencia del presidente hondureño Manuel Mel Zelaya, luego de asumir el poder, en 2006, habla por sí sola. Durante su campaña electoral había prometido enfrentar la delincuencia de manera integral, con la represión, pero también con políticas de integración social. Su gobierno fue incapaz de poner en práctica la segunda parte del programa… y Honduras cuenta hoy con más mareros que cualquier otro país de América Central.
- ¿A quien si es que hay alguien a quien le convenga. Le conviene esta violencia en el país?
El Salvador, con Centroamérica y México, son el corredor por el cual pasa al menos 90% de la cocaína que va a Estados Unidos, cuyo gobierno calcula que anualmente entran a su país entre 250 y 300 toneladas métricas de ese alcaloide.
Los grupos de delincuencia organizada centroamericanos, en colaboración con los Carteles colombianos y mexicanos, cosechan enormes beneficios. La ola de delincuencia se está acelerando gracias a un lucrativo comercio de drogas.
Aunque la Agencia Antinarcóticos de Estados Unidos (DEA, por sus siglas en inglés) y concretamente la policía de Los Ángeles afirmen que ciertas pandillas centroamericanas asentadas en su territorio son lo suficientemente fuertes y organizadas como para comprar directamente en América Central o Colombia la droga que venden en California, no parece serio pensar que las maras salvadoreñas y hondureñas desempeñen un papel central en el tráfico de drogas hacia territorio estadounidense. Un informe del Departamento de Estado de Estados Unidos titulado Estrategia internacional para el control de narcóticos, presentado en marzo de 2008 por el subsecretario para narcóticos, David T. Johnson, señala que las pandillas con vínculos internacionales no son los mayores traficantes de droga de El Salvador, sino que se dedican únicamente a la venta local de enervantes.
En Guatemala, el narcotrafico ha “penetrado” la mayoría de los organismos del sistema de justicia penal, incluyendo la policía, la fiscalía, los tribunales y la Oficina del Fiscal General. En El Salvador y Honduras la corrupción es endémica.
Por lo tanto, eventos como el asesinato, en Guatemala, de tres diputados de ARENA ante el Parlamento Centroamericano (PARLACEN) por policías contratados como sicarios por un el crimen organizado así como la relación entre Adolfo “El Chele” Torres, director del partido Arena en el departamento de San Salvador con el diputado Roberto Silva acusado de cohecho y lavado de dinero del narcotrafico por más de 10 millones de dólares, no dejan de ser muy preocupantes y merecen una investigación muy concienzuda.
- ¿Desaparecerá, disminuirá en un momento social específico la violencia juvenil en el país?
“No existe conflicto que no tenga solución“, afirmo Martti Ahtisaari, finlandés de 71 años y premio Nobel de la Paz por sus mediaciones en zonas tan críticas y distintas como Timor Oriental o los Balcanes.
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