Marvin Aguilar, culturólogo
Se decía que el realismo mágico de García Márquez estaba sino muerto, cuando menos agotado. Los vecinos de al lado, se han puesto la tarea de revivirlo. ¿De qué es resultado este golpe de estado? Miedo. Si, de una extraña aversión al rojo, al izquierdismo que amenaza la América. La escolástica termina en cisma.
Nuevamente los sectores conservadores del tercer mundo quedan en evidencia de su atraso cultural y político. Desastroso papel el de los militares (Romeo Vásquez), y políticos conservadores (Roberto Micheletti) de Honduras. Incapaces de convencer a la ciudadanía para que votara por la no reforma a la constitución y ganar en buena lid, como caballeros una justa electoral cuyo resultado no seria vinculante para el estado. Se han dado estos medievalistas cruzados en inventarse una orden de captura emanada desde la Corte Suprema a través de un juzgado para ordenar al ejército detener por delitos (¿?) al presidente de la república y expulsarlo del país. No sabemos si Honduras es Macondo, Macondo es Honduras, si los dos son la misma cosa. O ninguno realmente existe. Peor aun es real todo.
La forma de destitución del presidente según la constitución hondureña la establece el artículo 205 numero 15, declarar si ha lugar o no a formación de causa contra el presidente es función del congreso. Además ¿Qué si la Suprema Corte tiene facultades para ordenar el arresto y expulsión del país del presidente de la república tal como fue llevado a cabo? El 319 de la constitución hondureña confiere al poder judicial la potestad de conocer de los delitos oficiales y comunes de los altos funcionarios de la república (presidente) previa declaración a lugar de formación de causa decretada por el congreso nacional.
¿Renunció el presidente Zelaya? Finalmente el entuerto legal orquestado por el conservadurismo oscuro de Honduras, para designar y juramentar al golpista Micheletti fue presentar la carta de renuncia del presidente. Una carta fechada el jueves 25 junio. Y que no fue aceptada hasta el domingo 28 de junio. Aquí surgen dos interrogantes: ¿Por qué no juramentar a uno de los tres designados electos por voto popular en la misma elección presidencial que gano Zelaya que ya existían? Y, tanto el depuesto presidente en exilio, como su hijo desde Honduras han desmentido la carta con firma falsa leída en el congreso y que fue la base jurídica una vez aceptada por el pleno, para proceder a juramentar al golpista Micheletti. Como vemos el procedimiento establecido para destituir al presidente por la constitución de Honduras que los mismos golpistas dicen defender ha sido violado de forma mas grave por ellos que por el propio presidente Zelaya al convocar a votar en la llamada cuarta urna. Ninguno de los mecanismos constitucionales para destituir al presidente fue cumplido por el congreso. Eso se llama golpe de estado.
Se le acusa al presidente Zelaya, ha dicho bananeramente Micheletti, de no aprobar el presupuesto, hacer trabajar al estado sin este y de forma desordena, convocar a una consulta popular descalificada por ellos como innecesaria, luego ilegal, así como desobedecer la orden de la Corte Suprema de restituir al depuesto y ahora golpista general Vásquez en su cargo. En los dos primeros casos pienso que nadie en su sano juicio crea que eso amerite la destitución de un presidente en la forma que se llevó a cabo, por que como ya lo aclaramos antes hay un proceso para dilucidar si el presidente puede ser causa de antejuicio; y en el caso del segundo punto la constitución señala en el articulo 245 numeral 16 que compete al presidente: Ejercer el mando en Jefe de las Fuerzas Armadas en su carácter de Comandante General, y adoptar las medidas necesarias para la defensa de la República mas adelante le define en el 272 a las fuerzas armadas que su papel es esencialmente profesional, apolítico, obediente y no deliberante. En el 278 establece la jerarquía indiscutible del presidente sobre el jefe de las fuerzas armadas cuando dice: Las órdenes que imparta el Presidente de la República a las Fuerzas Armadas, por intermedio del Jefe de las mismas, deberán ser acatadas y ejecutadas. De allí que Zelaya al decir que fue desobedecido y traicionado por algunos mandos militares dice una verdad irrefutable.
¿Miedo a Chávez o al pueblo hondureño? El golpista Micheletti ha dicho en su primera conferencia de prensa que recibe con los brazos abiertos a Mel Zelaya si llega sin la sombra de Hugo Chávez. Pero en el fondo lo que se evitó fue saber la respuesta del pueblo hondureño que estaba convocado para este domingo pasado para manifestarse sobre una constituyente y con ello a una reelección presidencial. No comparto las ideas de Zelaya de perpetuarse en el poder al estilo Ortega y Chávez; pero es mucho más vergonzosa y escandalosa la actuación de los golpistas. Y en nada ayuda a la derecha latinoamericana estas actitudes retrógradas. Recordemos los golpes en Ecuador y Venezuela en el 2000 y 2002 y como esto solidificó la hegemonía de la izquierda radical en estos países. Mal ejemplo están dando los hondureños a Centro América con este, aun con justificaciones divinas esgrimidas por Micheletti golpe de estado. Zelaya debe volver al poder.
Citar la constitución hondureña parecerá redundante, ya que un golpe de estado no esta justificado por estos lares, pero se vuelve necesario debido a que los golpistas dentro y fuera de Honduras están justificando su acción en defensa de la constitución. Por otro lado cuán inestable puede situar a la región la aventura de unos políticos desubicados de su materialidad. Micheletti, el golpista ha dicho que ni Barak Obama ni Chávez deben decidir por los Hondureños, ha hecho oídos sordos a la comunidad internacional, esa misma comunidad internacional a la que han recurrido para ganar todos los juicios limítrofes a través de su historia de derecho internacional, hoy está –para ellos- equivocada y es vista desde Tegucigalpa como un injerencista concierto de naciones. Nacionalismo absurdo.
Puede ahora Micheletti comenzar a repartir bananos en su Congreso, Corte Suprema, Fiscalía, Partidos Políticos, Fuerza Armada, Iglesias y fuerzas mediáticas. Porque el Coronel Aureliano Buendía, desde Macondo, ha llegado a gobernar Honduras.
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