¿Debe Honduras prepararse para un intervención armada?

Marvin Aguilar, culturólogo

Poco a poco el lenguaje de Roberto Micheletti y Enrique Ortez presidente y canciller de facto en Honduras, se va pareciendo al de Saddam Hussein y Tarek Aziz.

La estrategia de la derecha hondureña para detener el avance del chavismo comenzó mal y está llegando al ridículo pleno. En efecto, su diplomacia se basa ahora en mentir, negar, tergiversar y payasear con rostro serio. Estas nuevas maneras diplomáticas hondureñas están pensadas desde la ideas del football. Así es, se les llama tácticas dilatorias. Las he escuchado en los más de 5,000,000 millones de técnicos que tiene la selección nacional: si faltan diez minutos para que termine el partido, hay que tirarse al suelo, desmayarse, enojar al contrario, hacer que saquen tarjetas, perder el balón hacia las graderías… todo vale para ganar un partido que puede llevarlos al mundial… y al final el que ganó fue porque Dios así lo quiso.

Tegucigalpa, les decía a unos amigos, está rodeada de montañas, desde las cuales se dejaba notar un rótulo gigante de Coca Cola, hay un mirador junto a un Cristo desde el que se puede apreciar la ciudad. Es debido a eso que Micheletti no puede ver más allá de Tegu, las montañas no se lo permiten. Si de esta ciudad en estos días se han dicho muchas cosas, incluso que no es bonita y que llueve mucho en estos meses. A mi gusta Tegucigalpa.

La derecha va bien en Latinoamérica, el mismo día del desaguisado hondureño, la derecha argentina le quitaba la mayoría al justicialismo. El miércoles 1 de julio, Martinelli asumía en Panamá. Lo mismo parece que sucederá en Chile con Sebastián Piñera. No necesita la derecha golpes de estado para derrotar las ideas de un presidente que entusiasmado por el mesianismo que se ha desatado en la región – esta vez de la mano de la izquierda-  y menos para volver al poder de un país.

Si en la derecha no nos gustan las guerrillas, tenemos que entender que a la izquierda no le gustan los golpes de estado. Por el bien de nuestros países hay que superar ambos estadios.

Cuando la revolución cubana aconteció en 1959, la correlación de fuerzas en el hemisferio era de dictaduras de derecha. Esto motivó el embargo y exclusión de la isla de la OEA. Hoy debemos aceptar que en el continente los gobiernos son de izquierda en su inmensa mayoría. Y así como sucedió ayer una Bahía de Cochinos, puede igual suceder una intervención militar ya sea liderada por Obama-ONU-OEA o Chávez-ALBA-OEA en esa Honduras obcecada de hoy.

Como sea Cuba contó con el reconocimiento y apoyo del bloque socialista. Honduras está sola contra el mundo. No podrá resistir por mucho tiempo a pesar que su trasnochado, provinciano y religioso nacionalismo se lo inspire, aislada.

¿De qué van a vivir los hondureños sin petróleo, por ejemplo? Esas consignas vacías de ideología que grita el busero Micheletti sostenido del puño del general Vásquez Velásquez se irán volviendo represivas cada vez más y harán que después el pueblo no solo los abandone, sino que además pidan luego sus cabezas.

¿Pensaban que nadie los estaba viendo? No se trata de autodeterminación de los pueblos, recordemos que ha sido la misma derecha quien ha abanderado la globalización. Entonces ésta no solo es comercial, cultural, tecnológica, sino que incluye las normas jurídicas democráticas y civilizadas. A menos claro está que Honduras quede en África central.

Igualmente no se vale, que cuando no me gusten las ideas de un presidente lo quitamos y ponemos otro que nos garantice el respeto a la constitución sin mediar un procedimiento legal de destitución; irrespetando los tiempos que la misma ley da para ejercer los cargos o una elección. Si esta decisión llevada de forma torpe que además desprestigia a la derecha se avala, se dilata, se acepta con adelanto de elecciones, un referéndum, plebiscito o manifestación divina de los cielos que a través del pueblo se dejará oír. ¿Quién garantizará que no le suceda lo mismo a los próximos presidentes de Honduras? El nuevo mandatario que surja de las elecciones de noviembre estará desde ya con las manos atadas para no enojar a los militares o grupos de presión poderosos que se han otra vez abrogado el derecho de ordenar con armas y tiranía lo que debe ser solucionado con las ciencias políticas. ¿Avanzamos o retrocedemos? Ese es el meollo del asunto del golpe en Honduras. Y que todos debemos hermenéuticamente contestarnos.

Los latinoamericanos somos miméticos. ¿Quién nos garantiza que no sucederá esto en Guatemala? ¿Aquí? Por eso mismo no se puede dejar que Honduras decida por ella misma. Nuestra hermana está obnubilada, demasiado rodeada de montañas, hundía en sus mismas honduras como para salir ella misma del atolladero en que la han sumido sus políticos y líderes ineptos y que puede arrastrarnos a nosotros. ¿Ahora comprendemos por qué son uno de los países más pobres del mundo? Honduras ha quedado desnuda ante todos. Qué pena por ellos.

No hay hombres -y menos políticos-, naciones o pueblos predestinados a algo divino en este planeta. ¿Qué pretende demostrar la derecha hondureña entonces acusando a fantasmas ajenos?

De no dar marcha atrás o inventarse una salida diseñada por Aladino, los golpistas están encerrándose en sus miedos cada vez más primitivos. Lo peor que nos puede suceder es creernos nuestras propias mentiras. Y eso está llevando a Honduras, a la región, a una eventual salida coercitiva para restablecer la democracia y el orden constitucional.

La discusión pasará a quién la comandará: si Obama o Chávez.

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  • M. A. Vásquez

    Ya era hora que alguien en la derecha pensara y se expresara coherentemente y sin tapujos nombrando las cosas por su nombre, en estos momentos es una lástima que las dirigencias de la derecha de nuestro país traten de tapar el sol con un dedo.
    Pero es más lastimoso ver como se está perdiendo la visión democrática que siempre hemos dicho defender.

    Gracias Marvin, por dar esperanza a la derecha que aún creé en la democracia, la diplomacia y la tolerancia.
    Atte Z.