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La reforma desnuda (primera parte)

Posted in Blog Negocios on Diciembre 17th, 2009 by admin – Be the first to comment

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Por Juan Carlos Aparicio | Posteada por admin

Prólogo en río revuelto
Francamente los ex presidentes Tony Saca en El Salvador y Mel Zelaya en Honduras, vivieron este año una misma sintonía: la de que su propio partido que los llevó una vez al poder decida acabarlos por la fuerza, a uno más sutilmente que a otro, pero en suma, se trata de apartar lo que no conviene a los intereses del mismo, lo que es igual que decir, a los intereses de las dirigencias primero y de las bases después. De las dirigencias, puesto que tanto poder reunió Saca hacia su eje como Zelaya lo tomaba prestado de Venezuela, que los volvían a ese paso, irrefrenables. Había pues que ponerles paro y dejarles claro quién manda a quién. En El Salvador ya se sabe y lo hemos dicho, el temor en Arena siempre ha sido que la criada se suba a comer a la mesa y Saca que llegó al puesto por popularidad más que por nobleza sorprendió a su propio partido mostrando que él no era testaferro de nadie, por lo que esos nadie de seguido no solo le mostraron sino le demostraron lo que realmente era: ellos te pusieron ellos te quitaron.

De las bases, la cosa es un poco diferente. Arena no ha sido un partido abierto. Funciona mejor como una corporación donde existe una organización, una ideología y una marca y en la cual se le ha dado mayor importancia a esta última. La marca Arena es el premium, el que la posea es capaz de muchas cosas, poseerla fue la estrategia de Saca, pero esta tiene sus dueños registrados y están muy convencidos que la marca vende. Lo creen tanto que ignoran las encuestas que dicen que la imagen del partido está cayendo en picada. Como toda corporación, existe mientras sus dueños no decidan liquidarla, pero también está la contraparte de los que consumen la marca, los votantes. ¿Arena sigue a sus votantes o sigue a sus intereses? para el caso ¿sigue a sus bases? la inconformidad del alcalde de Ahuachapán es una muestra de lo que puede estar sucediendo en el trasfondo territorial. Los nombramientos de dedo (de lo que se acusa a Saca) ha podido ser la regla general. Arena no ha cambiado rostros porque esos rostros son los que hoy han dado la cara para frenar a Saca. Ya vendrán otros más obedientes quizá.

Para la población Arena es la misma, pero menos creíble y todavía mediática. Conoce el truco mejor que cualquiera, de hecho, hasta aquí la he mencionado tanto que casi me olvido del Frente, pero es que como no hay día que no den un espectáculo en los medios, es imposible no hacer corrillos.

Mientras Arena saca a Saca, el Frente había estado ocupado en los pasillos legislativos trabajando la reforma fiscal para el próximo año.

Vino fino en mesa pobre
Es necesario abordar un contexto. ¿Son necesarias las reformas en medio de una crisis económica? es una pregunta capciosa, intencionada. La verdadera pregunta sería ¿Cómo salir de la crisis lo más rápido posible? La política fiscal desde la dolarización es casi la única herramienta que tiene El Salvador para hacer frente a una crisis. Eso desde que el país perdió la posibilidad de hacer política monetaria con el advenimiento del dólar. Es claro. El gobierno tiene forzosamente que mover la política fiscal para mover la economía en un esquema dolarizado donde el déficit fiscal se va incrementando cada año.

Pero me he adelantado demasiado. Comencemos de nuevo.

Muy en el principio digamos que vivimos tiempos exponenciales. El último siglo propició una torrencialidad de formas de pensamiento donde todo es potencialmente accesible por medio de la ciencia y la tecnología y a la vez también más escurridizo, dado que el tiempo fluye más rápidamente, siendo la constante el cambio y el movimiento ¿de acuerdo?

En un país como El Salvador en el cual se calcula que existen mas líneas de teléfonos móviles que habitantes, la colectividad se muestra en su mayor parte muy comunicada entre sí de la misma forma como lo harían los millones de neuronas en un cerebro humano, salvo que en uno de éstos, la cordura la presta la conciencia mientras que en una multitud interconectada, no necesariamente existe. ¿Quién dice qué? Es tan sencillo crear histerias colectivas: un titular de periódico, un correo electrónico, una noticia amarilla, pueden muy rápidamente volver caótico el momento.

Todo cambio es necesario para la salud de un sistema. El Salvador está transitando hacia una realidad impostergable, hacia la oportunidad de otros, que nunca la han tenido, para demostrar la validez de sus ideas.  Todo cambio también es tortuoso. Implica remover el inmovilismo, la comodidad o inercia a lo viejo conocido hacia la dinámica, trabajo y velocidad a lo nuevo por conocer (más sabe el diablo…). La dura tarea del gobierno surgido desde el FMLN es precisamente generar esa nueva dinámica. Y no es que Arena no haya sabido mover sus cuadros tácticamente para cada uno de sus gobiernos, sino que nunca abandonó y sigue aferrado a sus procedimientos que le valieron en un inicio pero que hoy día lo que hacen es volver aún más tortuoso el proceso. Mas como dijimos, el tiempo ahora se mueve más rápido. El nuevo gobierno debe moverse rápido.

Porque cambios siempre van a haber, eso es lo natural en todo ser vivo.

Por contraste, Arena está volviendo al pasado, a sus raíces, es lo lógico después de una derrota, había desatendido sus estructuras territoriales y descuidado la ideología, pero la Arena que se representa hoy todavía es la misma que en los ochentas llamaba “piricuacos” a los revolucionarios armados y “sandías” a sus oponentes políticos (entonces en el gobierno) la que descalifica, la que disimuladamente boicotea con la palabra y la acción, en fin, la que pretende mantener de todos modos una situación dada y controlada a través de los medios masivos.

La Economía de Masas y la Economía Feroz

(Y así fue, puesto que durante muchos años así lo quiso la mayoría)

Para nadie es un secreto que El Salvador tiene un elevado nivel de deuda pública y densidad poblacional, además de una tasa de crecimiento demográfico positiva de 1.69% (censo 2007 est.). Cada vez hay más gente en menos espacio sobre un territorio vulnerable. La idea del desarrollo sostenible hace que las necesidades crezcan exponencialmente desde la lógica de acumular para mejorar.

En este punto hay que decir: acabar con la mentira no ha sido tarea de los medios noticiosos. Bueno que fuera. Su función y su esencia es hacer noticia no importa qué, no importa cómo, existen para generar fuentes de empleo, hacer negocios, informar, entretener, no para educar o defender valores o ideales. Si lo hicieran decididamente quebrarían, no pudieran ser auto sostenibles. Los medios de comunicación solo pueden ser masivos en la medida que responden a la voluntad de las masas. Incluso los mercados responden a ella. En términos de Ortega y Gasset, fue la rebelión de las masas la que empujó la economía del último siglo. Nadie quiere centros comerciales, salas de cine, restaurantes, despachos vacíos. Se quieren colmados de clientes que demanden masivamente bienes y servicios. No hay otra forma de hacer riqueza. Esa era la divisa.

No se dijo claramente lo que hace posible el funcionamiento real de la economía. Basada primordialmente en el consumo interno o externo, se fueron creando miles de corporaciones que organizaron el trabajo, el dinero y el progreso. Desde bancos, reaseguradoras, multinacionales hasta pequeños negocios vieron mercados y trabajadores donde había gente.

Los trabajadores a través de las corporaciones producían bienes y servicios que luego les eran vendidos por estas a aquellos como productos finales. Las corporaciones fueron las intermediarias entre el trabajo y el mercado y desde esa posición administraban el sistema del cual todos formaban parte. Este sistema para crecer necesita de más mercados y como contraparte, de más trabajadores. Aumentar los mercados requiere acercar más gente al negocio con capacidad de compra, esto es, con dinero suficiente. La capacidad de compra se obtiene con base a ganancias o salarios. En el caso de los salarios se supone que deben subir cada cierto tiempo, se dice que no mucho para no generar inflación y no poco para generar capacidad de compra. Es el esquema del “hombre-pila”, existe solo para contribuir al sistema con la energía de su trabajo y de su dinero. También se le ha llamado “hombre-masa”.

Masa es todo aquel que no se experimenta como individuo de forma que pueda sostenerse física y psicológicamente por sí mismo. Téngase esto muy en cuenta. En la medida que dependemos de un empleo, una política pública, un dogma, somos masa. No resulta fácil salir de ello. Es de recordar que el sistema también se necesita a sí mismo para funcionar. Abandonarlo es ponerse una ola enfrente. Al salir los trabajadores del sistema cae la producción, los precios suben y hay crisis. Al retirarse los mercados las corporaciones se vuelven no rentables y se rompe la cadena de distribución de bienes y servicios. Al cerrar las corporaciones se pierden empleos y se afecta el sistema en conjunto. Todo va enlazado. El “prosumo” proyectado por A. Toffler donde las personas se satisfacen a sí mismas sin intermediarios o donde su trabajo les aprovecha a ellos y no a otros, no puede pasar sin un cambio fundamental en las estructuras económicas y de pensamiento, precisamente hacia la economía del conocimiento, un cambio cultural que va desde el hombre-masa al hombre-individualizado, desmasificado y diverso.

Aunado a que no puede haber diversidad sin tolerancia el proceso se antoja a la vez necesario pero complejo, lograr la plena identidad nacional, el sentimiento de unidad, la necesidad de SER salvadoreño al mismo tiempo que influyen patrones externos del norte y del sur, la falta de solidaridad y patriotismo entendido ya como un valor nacional y no como consigna deforme de algún partido político, son un ejemplo de ello.

(Ahora bien ¿qué relación tiene todo esto con la reforma fiscal? Un momento, ya decía que me había adelantado, es necesario tratar esto antes.)

Que ahora ese esquema no es tan vigente, las economías de masas del tercer mundo y las economías industriales de los países desarrollados se encuentran ahora con la economía feroz (haciendo alusión a esas deidades griegas “las furias” que se encargaban de perseguir a los malhechores) que es la que se desarrolla a partir del narcotráfico y lavado, delincuencia y crimen organizado, mercados negros y redes internacionales de negocios irregulares, que se han expandido dentro de las otras economías. Todo tipo de corporaciones, gobiernos incluso, se involucran en la forma fácil de hacer riqueza. Ya no se pueden hacer negocios como antes.

Mientras no cambie el concepto global de riqueza como calidad de vida en salud, educación, alimentación y vestido de primer orden y se siga sosteniendo que lo es tener cosas (propiedades, vehículos, inversiones, joyas) el fondo del asunto estará allí. Qué hace un CEO de una multinacional cuando debe tomar decisiones difíciles para evitar el cierre del negocio y cuyos costes de vida sobrepasan los del 99.9% de sus compatriotas y cuya planilla abarca cientos o miles de empleos directos y muchos miles más de forma indirecta? se retira del negocio y funda una ONG antes que todo colapse, como lo hizo Bill Gates? o comienza a hacer negocios bajo la mesa en paraísos fiscales o prestando la organización como pantalla del narcotráfico o la estafa? o decide burlar al Fisco?

Mejor burlar al Fisco cuando no se tiene vergüenza y hacer creer que con ellos se acaba todo. La economía feroz instalada en centros nocturnos y estaciones de lavado de coches hasta hoteles y servicios turísticos, entre otros, son una enorme fuente de empleo desde la óptica de las inmensas ganancias y capacidad de gasto que generan. El dilema de los gobiernos con estos negocios siempre ha sido quebrarlos o compartir ganancias mediante elevados impuestos. Otros se anticipan pretendiendo una responsabilidad social corporativa… (Continuará…)

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Es posible salir de la pobreza en El Salvador

Posted in Blog Negocios on Abril 5th, 2009 by admin – Be the first to comment

Escrito por Marvin Aguilar, culturólogo

Se dice que desde la época medieval la filosofía estaba al servicio exclusivo de la teología, en la ilustración se fugó de los calabozos pontificios y con ella se escapó – aprovechando- la razón. Quizás una de las conclusiones inmediatas y que nos aguarda para ser desarrollada en los próximos cinco años, es la de consolidación de lo que llamaríamos el modo de vida salvadoreño, que sería sustituido por la idea del american way of life.

El reto de rechazar el consumismo, por la democratización de la tecnología, el punto medio entre la idea de producción de la derecha y el toque lógico de la izquierda. Así de sencillo.

El pecado causado por la pasión criminal del libertinaje del mercado que invadió a todos los sectores del país, como de igual la teocratizacion del estado, que solo nos llevó ambas a un espiral de contradicciones sociales que finalmente fueron la causante del hartazgo de la juventud y clases profesionales que día a día son o están convirtiéndose en la mayoría y que tímidamente votaron por el cambio el 15 de marzo pasado.

¿Cuál a mi criterio es la solución, para desde una manera racional vivir con nuestros recursos una “vida civilizada” sin destruir el medio?

Lo decía en un anterior artículo, un primer paso es la consolidación del trabajo decente, luego la institucionalización de los empleos ecológicos desde los municipios, no desde el gobierno, para a la vez desarrollar a lo nacional desde lo local, hacer que nuestro pueblo se comience a educar sobre el dominio de la naturaleza humana. Mucho tiene que ver la irresponsabilidad paternal de nuestros “machos”, con esto.

Lo tercero, es volvernos de micro-consumidor a micro-productor.

Según el profesor Prahalad de la universidad de Michigan (USA), existirían dos problemas en sociedades como la nuestra: la desesperación que es la causa directa de la inmigración ilegal y la pobreza.

El salvadoreño se ha esforzado por desarrollar un sentido de demandar calidad en los productos que adquiere, prefiere las mejores marcas, aspira a comprarlas y sabe cuáles son. El problema es que el salvadoreño no aspira al mercado mundial como micro-productor. ¿Falta de creatividad?

C.K. Prahalad, nos propone la democratización del mercado. Un ejemplo de esto es el pago a plazos, esto ya permitió que los pobres puedan consumir. Ahora viene que estos mismos pobres se conviertan en micro-productores.

China e India nos han demostrado que en el plazo de una generación se puede salir de la pobreza más radical.

¿Cómo es esto posible? La ayuda no es la solución. Si. Los subsidios, subvenciones o la filantropía pueden ser factores, pero la verdadera salida es el desarrollo local del sector privado.

La cultura juega aquí un papel importante en este diseño de política económica. Pero la realidad de parte de nuestros políticos y sus asesores económicos es que jamás han tomado en cuenta conceptos como mentalidad, carácter, alma, cosmovisión nacional, localismos para desarrollar una política económica. Nosotros en el oriente del país lo hemos sufrido.

El problema es que el salvadoreño no aspira al mercado mundial como micro-productor

Aparentemente el tema pobreza corresponde a la esfera de lo económico-social, pero esto está alejado de la verdad, ya que las formas económicas no se desarrollan en un vacío social: tienen sus raíces en las culturas y las instituciones. Cada sociedad tiende a generar sus propios mecanismos organizativos. Así cuanto más distinta es una sociedad por su historia, más evoluciona en aislamiento de otras sociedades y más específica es en sus formas de organización. Sin embargo, cuando la tecnología amplía el alcance de la actividad económica y los sistemas empresariales interactúan de forma global, las formas de organización se difunden, toman rasgos unas de otras y crean una mezcla que responde a modelos de producción y competencia en buena medida común, a la vez que se adaptan al entorno social específico en los que operan. Así la lógica del mercado está tan profundamente mediatizada por las organizaciones (la forma), la cultura, y las instituciones. No tomar esto en cuenta llevará a cualquier política económica al fracaso.

De allí que tomar de forma ciega los dogmas decimonónicos económicos o las formas mejores de vida del primer mundo, como hasta hoy lo ha sido, no debe ser sustituido por la posibilidad de que lo que sirve para salir de la pobreza en Brasil no necesariamente tiene que servirnos a nosotros aquí. Si partimos de esta premisa, entonces no sólo prosperaremos  sino que podremos aportar como país más productores y consumidores a la economía mundial. Si, parece utópico. Pero no lo es.

Soy consciente, de que existen dos formas de entender una mejor vida, los que optan por el crecimiento y los que optamos por el desarrollo, mi tesis basada en las opiniones de C.K. Prahalad, pretende explicar lo que a través del desarrollismo se puede lograr. Una mejor y sostenible calidad de vida al estilo salvadoreño, y pretendo denunciar como ha prevalecido el sentido de crecimiento económico sobre el de desarrollo en el país.

En resumen se puede afirmar que El Salvador como muchos otros estados, se ha ido construyendo sobre la base de negar su identidad histórica cultural de sus constituyentes, a favor de las clases dominantes de turno, es decir se busca la identidad que mejor se acopla a un momento histórico y político determinado.

Los pobres de este país, ya no pueden esperar.

Cuando en la Ilustración la razón –decíamos-  se escapó, lo hizo para buscar sus interrogantes, no el argumento de la autoridad. Es el análisis aplicado a la naturaleza, los hechos, al hombre.

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La clase media de Rodrigo Ávila

Posted in Blog Negocios on Enero 22nd, 2009 by admin – Be the first to comment

Escrito por Juan Carlos Aparicio

“Es el hombre medio el que debe gobernar”, tales eran las palabras de cierto pensador clásico que, dicho sea de paso, conoció el exilio hace algunos miles de años.

Este día se publica que el candidato tiene un plan para la clase media, prometiendo negociar con los bancos el relajamiento de algunas condiciones para los buenos clientes y por decirlo así, aliviarlos de precipitarse en mora. No hay novedad. Ofrecer planes de consolidación de deudas en términos financieros es aumentar el capital y los intereses totales alargando el plazo de vencimiento. Esto se traduce en una menor cuota del crédito y en toda una vida para salir de ello. Esta es una de las formas más fáciles de perder dinero a largo plazo y de contratar más deuda si no se tiene disciplina financiera. La deducción de impuesto sobre la renta para la obtención de la primera vivienda, reglas  más claras en la contratación de créditos y controles más eficientes para combatir abusos tanto de empresas como de consumidores, elementos que también se comprenden en el plan, tienen que pasar, unas por una reforma de ley, que al parecer está a la vuelta de la esquina con la milagrosa y espumeante ganancia por residuos del PCN en las pasadas elecciones de diputados y las restantes, ya están siendo implementadas por la Defensoría del Consumidor con resultados positivos. Decir lo contrario es decir abiertamente que la actual administración no está actuando, pero dejémoslo en que esto fue una confusión conceptual del candidato.

El recomendado “pacto fiscal” está presente en la propuesta, en los términos expuestos y con el afán de promover la solidaridad, la responsabilidad y el desarrollo. No obstante, un “pacto fiscal” como se dijera en una anterior entrada, debe pasar por involucrar no sólo a los grandes bloques económicos sino también a la población misma, que a fin de cuentas es la que da sus votos. Insistimos, no se trata de promover agendas débiles en tiempos de responsabilidades, sino de establecer claramente qué aportará cada sector de la población económicamente activa para dicho pacto, esto requiere no sólo acomodamientos financieros con la banca internacional que opera en el país, la que de hecho tiene sus propias vicisitudes que solventar. Un ejemplo, los bancos centrales de los Estados Unidos e Inglaterra están reduciendo sus tasas de interés pretendiendo con esto que la banca comercial lo haga a su vez, generando mayores posibilidades de consumo para la población. Pero en el país sucede lo contrario. Los intereses por créditos han experimentado un alza sensible, especialmente los de vivienda. Recordemos entonces que las decisiones de nuestra banca ahora internacional, se toman fuera del país por ejecutivos que no son políticos o cuando menos no les interesa nuestra política, siempre que se pueda hacer negocios.

Pero que venga un político nuestro ante algunas de las instituciones financieras mas grandes del hemisferio o por lo menos que tienen el capital suficiente para provocar una crisis mundial como ha acontecido, y que ese político vaya a obtener concesiones especiales para este país, se escucha tan extraordinario como improbable. Distinto es el uso de la ley y la fuerza que emana de la misma. Así las cosas, más que las iniciativas de los candidatos, será labor de las fracciones legislativas compuestas en la Asamblea. Solo que en este punto, la suerte ya está echada.

Parece que Arena considera que la clase media le está dando la espalda y con ello a un proyecto de nación. Esto no justifica lanzar promesas cuyo éxito no depende de uno. Es también relativamente fácil ofrecer metro-buses nuevos para la ciudad capital. Pero esto también tendrá que pasar por la aprobación del Vice ministerio de Transporte o del aparato estatal que resulte en manos del próximo gobierno, de la negociación con los transportistas y sus acusaciones de competencia desleal o de la problemática de la concesión de créditos para comprarlos en tiempos que la banca misma, sujeta al plan para la clase media, está restringiendo internacionalmente. No cabrá otra salida que usar la banca estatal, pero aquí ya no estamos hablando de neo-liberalismo, sino de una banca pública que competirá con el sector privado.

Los principales activos públicos y privados del país están ya vendidos. Al estado le quedan pocos “pools” económicos y uno de ellos es el Fondo Público de Pensiones. Ahora más que nunca debe surgir la creatividad de los candidatos. Un líder que pueda tomar decisiones con información incompleta y en situaciones difíciles.

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Elección de Diputados y Pacto Fiscal

Posted in Blog Negocios on Enero 16th, 2009 by admin – 1 Comment

Escrito por Juan Carlos Aparicio

Hablemos claro: el próximo Presidente de El Salvador deberá concretar un Pacto Fiscal con los sectores y la población. Dicho esto de forma sencilla y directa, implica en el fondo una tarea inextricablemente compleja, no sólo por su dimensión sino por el balance que debe procurar su logro. Equilibrio y punto.

¿Pero es que acaso no son los impuestos la mejor herramienta que tiene un gobierno nacional o local para crear los grandes proyectos de país o los peores descalabros conocidos?. Para muestra un ejemplo, durante la administración del presidente Duarte en los años ochenta existía toda una variedad de especies tributarias, una jungla de leyes y reglamentos que llevaron al sostenimiento de una de las burocracias más terribles que haya conocido el país. Impuesto a las donaciones, a las herencias, a la propiedad, a determinados bienes de consumo, a las importaciones de aquellos considerados “de lujo” como automóviles tipo sedan (y de verdad se volvieron de lujo, tan altos impuestos los hacían extremadamente caros), al café, el famoso impuesto de guerra (sembrado en la gasolina) y en fin, impuestos para todo y todos, que volvieron a la población mayormente evasora y al gobierno democristiano mayormente corrupto.

Más historia

Con el cambio de rumbo a la llegada del presidente Cristiani, como era de esperar, se dio al traste con buena parte del sistema fiscal de su antecesor, basándose en una reforma que no fue pactada sino decidida e impuesta por instituciones locales y supranacionales, manteniendo vigente todo aquello que en cualquier forma no gravara el capital, considerando éste el motor de la economía y por lo tanto habría que dispensarlo, se diseñó un esquema basado prioritariamente en dos impuestos: IVA y Renta. Los impuestos ya mencionados, que gravan el ingreso personal y el consumo, solo fueron una extensión de la Ley de Renta y la de Timbres y Papel Sellado que ya existían. La novedad consistió únicamente en lo primero, desgravar el capital de sus cargas impositivas.

Armando Calderón Sol, con su famoso “Pacto de las Ruinas” celebrado en San Andrés, con la complicidad de Joaquín Villalobos y su extinto instituto político, hicieron todo lo que pudieron hacer: aumentar el IVA de diez a trece puntos porcentuales. Simple pero doloroso.

Luego Francisco Flores y su recordado “golpe de timón”, que sorprendiendo a una población atónita frente a sus televisores, anunciaba sin preámbulos que entraba la dolarización y un Código de leyes fiscales, que a fin de cuentas se trataba solo de una reforma administrativa en la recaudación de impuestos.

El presidente Saca quiso profundizar tal reforma administrativa con resultados conocidos: Un Ministro que dejó su cargo en una nube de opiniones publicadas por distintos medios, sobre presiones de ciertos sectores que vieron amenazados sus intereses. Y punto.

Alguien tiene que ceder

Un pacto fiscal. No lo ha habido hasta la fecha. Es obvio cuando se piensa en el costo político que representa. Veamos: En concreto el Estado tiene menos ingresos debido en parte a un esquema fiscal primario que se viene acomodando desde la época de los gobiernos militares anteriores a la guerra. La Balanza de Pagos es negativa. Caen las remesas. Cae el consumo interno. Por otro lado, las necesidades sociales presionan para que se gaste cada vez más en atenderlas. En este entorno solo cabe una solución: o alguien se aprieta el cincho o el cincho se le aprieta a alguien. ¿Estamos preparados para una reducción de salarios colectiva o a frenar el gasto para el llamado desarrollo sostenible o a saquear las grandes reservas públicas y privadas? Nunca. Entonces ¿Estamos preparados para ceder intereses personales, adoptar modos más austeros de vida, practicar una solidaridad sincera y la tolerancia? Si no es así, es natural explicarse los niveles de violencia social en este país. Se quiere todo y se quiere ya, como el Tirano de la Trona.

Alguien tiene que ceder y no es de esperar que lo hagan los que más necesitan, un pacto implica necesariamente justicia y este principio de por sí, requiere de forma natural tomar más de donde más existe, no puede ser de otro modo, lo contrario es desviarse del concepto común y desencadenar, así como sucedió en la Francia de 1789, una presión social desbordante.

De los actuales candidatos, solo he escuhado a Mauricio Funes hablar de la necesidad de un pacto fiscal. En sus calcetines nadie pensaría de otro modo. Sin embargo es lo más sensato de cara a la futura gobernabilidad. Puedo imaginar que el candidato mejor que nadie sabe los costos de llegar a actuar como los mandatarios anteriores. Una imposición de Mauricio al estilo de Paco Flores de inmediato sería interpretado como el cumplimiento de las profecías políticas de los detractores de derecha, paralizando el sector económico afín a esta posición. Sostener el sistema fiscal actual y tratar de mejorarlo será como poner tela nueva en paraguas viejo y precipitará los señalamientos de los que aún siguen inconformes. Un pacto fiscal es la plataforma para un nuevo gobierno sobre la base de la equidad.

Equidad significa “el esfuerzo de todos”. Es impensable pretender que las grandes corporaciones cederán solidariamente si a cambio su personal no les apoya con más entrega, responsabilidad y respeto en su trabajo. Si se quiere recibir, primero hay que dar, esto es justicia.

Los impuestos tienen un gran poder, con base a incentivos y desincentivos se puede cambiar un país. El Impuesto Predial propuesto podría, correctamente aplicado, permitir la descentralización territorial y llevar industrias a aquellas poblaciones del interior del país que no tienen potencialidad turística. De eso se trata, pensar en grande trabajando con los pequeños. Alguien pues debe ceder.

A todo esto, creo que me desvié en parte del tema que titula esta entrada. Pero si el amable lector ya ha leído hasta aquí ¿qué más da?

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Dolarización en El Salvador (Retrospectiva)

Posted in Blog Negocios on Diciembre 10th, 2008 by admin – Be the first to comment

Este artículo fue publicado en elsalvador.com, en los espacios públicos que dicho periódico había colocado en su sitio Web, luego de haber entrado en vigencia la Ley de Integración Monetaria; habiéndose conservado fielmente desde entonces.

Escrito por Juan Carlos Aparicio

La Constitución al servicio de la Ley…?

Normalmente se cree que nuestro país tiene tres cosas oficiales, así como aparece en los almanaques: idioma, religión y moneda, en su orden, el castellano, el catolicismo y el colón. De estos tres únicamente el primero es tal según nuestra Constitución; en cuanto a la religión, la iglesia católica tiene personalidad jurídica reconocida en dicha Norma Primaria, pero se permite la libertad de cultos, no existiendo oficialidad al respecto.

La Constitución salvadoreña dejó una “reserva de ley” para la regulación del régimen monetario del país, esto significa que le corresponde a la Asamblea Legislativa dictar las normas pertinentes que desarrollen tal mandato constitucional, lo que ha sido delegado al Banco Central de Reserva según su Ley Orgánica (L.O.B.C.R.), quedando entonces el manejo de tales políticas a los intereses que propongan los legisladores de turno, como sucedió con la derogatoria en 1991 de la Ley del Régimen Monetario que establecía el patrón oro como respaldo de la moneda en reservas del Banco Central, a razón de 0.327405 gramos de oro por colón (Estados Unidos es casi el único país que aún mantiene oro como soporte de su moneda). Actualmente el respaldo de los colones se constituye por las reservas internacionales de divisas o dólares del Banco Central.

La citada “reserva de ley”, es precisamente la que ha permitido la propuesta gubernamental denominada Ley de Integración Monetaria (L.I.M.), resultando curioso que la primera consideración legal que motivó la reestructuración del Banco Central es la misma que motiva dicha propuesta, en cuanto al deber del Estado de orientar la política monetaria con el fin de promover el desarrollo ordenado de la economía nacional.

El colón, más que moneda oficial es moneda de curso legal, según lo regulado en la L.O.B.C.R., teniendo en cuenta que la Asamblea Legislativa puede resolver en admitir la circulación de moneda extranjera, lo cual de hecho y de derecho ya se efectuaba en el país, como en los casos de depósitos y créditos bancarios en dólares provenientes de recursos financieros obtenidos con tal divisa, el pago de valores emitidos por el mismo Banco Central y para el caso de los turistas, las transacciones usuales que estos realicen.

La potestad dada por la Constitución al Estado a través del Banco Central reside principalmente en la exclusividad de la emisión de especies monetarias (colones), que dejará de ejercerse en virtud de la L.I.M., puesto que la moneda a utilizarse estará sujeta a las disposiciones que dicte la Reserva Federal de los Estados Unidos de América, emisora del dólar, situación que en estricto sentido no se opone a lo regulado en nuestra Norma Fundamental, por cuanto no se está quitando dicho poder al Estado, ya que seguirán circulando colones en la economía y estos tendrán pleno valor de cambio, pudiendo aún fijarse precios en moneda salvadoreña, además, precisamente en función misma de la facultad constitucional otorgada al Estado para orientar la política económica, es que presenta tal propuesta legislativa.

En ese sentido, puede establecerse que la recién aprobada ley no es inconstitucional. Así fuera si se otorgara potestad legal a los Estados Unidos para emitir colones a su voluntad o que se legalizara la privatización de dicho servicio. De allí que la problemática surge entonces a partir del efecto económico, que es precisamente el que mantiene ocupada la mente de algunos salvadoreños. Este asunto se puede estudiar en esta página, aunque no bajo la técnica macroeconómica, sino mediante la perpectiva y alcance de interpretación legal, especialmente sobre lo dispuesto en el articulado de la Ley de Integración Monetaria.

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